Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 1 - 2004

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Minería ¿cuál estado de Derecho?
Por Miguel Angel Sandoval - Guatemala, 20 de enero de 2005

¿Sólo para hacerle un favor a los de la Montana? ¿Tan baja tenemos la autoestima como país?

El cilindro de la minera Montana, que a puro tubo pasó hacia San Marcos, con despliegue de fuerza y represión, como si se llevara un convoy militar a una guerra, ilustra acerca de una visión en la cual un supuesto estado de Derecho es defendido con mentiras y a sangre y fuego.

La dimensión conciliadora del estado de Derecho parece que no existe en las filas de la burocracia del Gobierno. La idea de un gobierno nacional tampoco. Se impone cualquier medida en contra del sector de población más débil y siempre en defensa de los empresarios. Es la cruda realidad.

En el tema de la minería se ha dicho hasta el cansancio que es un mal negocio para el país. Las leyes que avalan los proyectos mineros son en sentido estricto antinacionales e inconstitucionales.

Las reformas a la Ley de Minería no han visto luz con todo y que hace falta una nueva ley.

No se puede invocar experiencias de otros países por la diferencia en legislación, la presencia de estados fuertes y el tipo de relaciones que se establecen. Pero hay algo que se debe plantear con toda la fuerza: lo que hace la minera con el apoyo del Gobierno viola instrumentos internacionales aprobados por Guatemala, como el Convenio 169 y, en el caso reciente, la autonomía municipal.

En Guatemala se gobierna sin respeto a la ley, se reprime a los indígenas con una visión casi colonial. Hay un gobierno ajeno a los acuerdos de paz que dice respetar.

No hablo al tanteo. El Convenio 169 señala claramente que hace falta consultas informadas y previas con los pueblos indígenas antes de cualquier disposición que les afecte. Son consultas previas, no consultas después. Afirmo que el Gobierno y la empresa minera violan la ley, aunque después digan defenderla.

Extraña por ello la gritería empresarial que no se detiene a pensar en la profunda violación de la ley que se ha cometido al aprobar contratos mineros sin llevar a cabo consultas informadas con la población indígena como establece el Convenio 169, con lo cual se crea ingobernabilidad.

He visto y escuchado los despropósitos de diferentes funcionarios. Unos con algún sentido, otros puras tonterías. En este contexto se producen los ataques dolosos e infundados contra monseñor Álvaro Ramazzini y la Iglesia.

Es la incapacidad de entender la complejidad del país y por ello el manoseo de la ley y las normas de convivencia. Es el tacto de un elefante en cristalería.

Y sobre todo, la imposibilidad de darse cuenta que la posición social de la Iglesia se inscribe en el respeto de los acuerdos de paz y en el uso del diálogo como mecanismo para la solución de controversias.

En el asunto minero, se deja de lado la enorme ola de indignación alrededor de la explotación minera a cielo abierto, la contaminación de los recursos del país, la pérdida de biodiversidad, el resultado de encuestas directas que se oponen a la concesión, y muchas cosas más.

En aras de qué me pregunto. ¿Sólo para hacerle un favor a los de la Montana? ¿Tan baja tenemos la autoestima como país?

Parece que estamos ante un Gobierno que ya perdió la capacidad de tener un poco de indignación y se hinca ante las empresas extranjeras o ante el Gobierno de EE.UU., y sólo son capaces de defender la soberanía ante barquitos con chinos o ecuatorianos migrantes.

El tema de fondo es que estamos ante una situación que podría derivar en algo similar a la represa del Chixoy, donde se produjo una masacre para viabilizar su construcción. ¿Es ese el estado de Derecho que proclaman? ¿Estarán dispuestos a una nueva masacre para defender la minería a cielo abierto?

Creo que no, pero para ello deben corregir el rumbo y no buscar enemigos gratis ni construir escenarios de conflicto, sea en el tema minero, en el urgente expediente agrario o en los tratados comerciales de contenido antinacional; mucho menos generando incidentes con la Iglesia Católica.

Fuente: www.prensalibre.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.