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Ley de Concesiones y soberanía
Por Miguel Angel Sandoval - Guatemala, 24 de febrero de 2005

El TLC y la Ley de Concesiones, es un paquete completo que deberíamos analizar con un poco de más cuidado.

En medio de un silencio curioso, se encuentra en el Congreso de la República la idea de aprobar a ritmo de corrido una ley de concesiones. El tema es delicado, pues en dos proyectos que existen, se considera que las concesiones pueden darse en todos los sectores del país.

Sea en construcción de puertos o aeropuertos, carreteras o viaductos, salud o educación, parques turísticos, en fin, en todo. Pero lo más interesante del tema es que se pretenden plazos de 50 años por cada concesión y los mismos pueden ser renovables.

Estamos ante una lógica parecida a aquella que a principios del siglo XX permitió la construcción del ferrocarril o los contratos con la UFCO, en condiciones que hacían de nuestro país una colonia de las transnacionales de la época y del Gobierno algo menos que un actor sin ninguna capacidad de control ante estos contratos.

Es lo que explica que el proyecto de Árbenz fuera visto como un atropello a las compañías extranjeras y ello justificara una intervención militar. Son hechos históricos sólidamente documentados.

Simultáneamente, se habla de derogar o reformar el Código de Minería y de la eventual aprobación del TLC con EE.UU., pero con el telón de fondo en la Ley de Concesiones.

Es un paquete completo que deberíamos analizar con un poco de más cuidado, pues si bien el punto de partida para la ley de concesiones arranca de la dificultad del Estado para construir la infraestructura que el país necesita, por falta de recursos como resultado de la escasa tributación, no es menos cierto que el plazo de 50 años que se da a cualquier concesión, hace que la soberanía del país desaparezca, especialmente si la inversión es extranjera, al amparo de lo que establece el capítulo respectivo en el TLC.

En este sentido, vale la pena preguntarse si el espíritu de la ley de concesiones hace que cualquier otra ley como la de minería, por ejemplo, tenga un alcance menor y entonces sea bajo la Ley de Concesiones que se hagan los contratos con las mineras.

Estaríamos entonces ante plazos de 50 años, sin posibilidad de hacer nada, y sin derechos a supervisar a las compañías extranjeras. A esto se agrega el hecho de que en el TLC hay un capítulo de inversiones en donde el Estado no puede hacer nada en dirección a una empresa multinacional, mientras que éstas pueden demandar al Estado las veces que quieran, por la razón que se les ocurra. Sobre esto hay experiencia internacional que nos dice de la pérdida de soberanía que conllevan tratados como el TLC.

Hay más elementos. De acuerdo con información dada luego de la reunión de un grupo de partidos políticos con la Vicepresidencia, se habla de unas 40 ó 50 iniciativas de ley que se deberían de aprobar para “adecuar” el ordenamiento legal del país a las demandas del TLC.

Y ello fuera de un conjunto de tratados o convenios internacionales para que el TLC pueda “arrojar los beneficios” que se espera. De parte de algunos partidos se habla de leyes que nos protejan ante el impacto del TLC, pero esto parecería que no es suficiente.

En suma, nos encontramos en una coyuntura de alto riesgo, pues si se aprobaran el conjunto de leyes que supuestamente fortalecerían el TLC, el país quedaría sin duda en condición de país no soberano, y sobre todo, sujeto a la voluntad de las multinacionales amparadas en un texto del TLC mal negociado.

Para decirlo sin rodeos, la idea de contar con una agenda legislativa de 40 ó 50 leyes para adecuar el país a las demandas del texto del TLC, nos colocan ante una situación en la que lo poco que nos queda de soberanía debe ser eliminada por partes para satisfacer los intereses de las multinacionales.

Y en este proceso, la primera de estas leyes parece ser la de concesiones, que de acuerdo a los proyectos existentes, son la vía franca para un proceso de privatización disfrazado y sin posibilidad de defensa de todos los activos del país. Como alguien dijo con humor, es una muestra de entreguismo preventivo, abrir las puertas antes que lo pidan...

Fuente: www.prensalibre.com


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