Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Falta tolerancia y diálogo serio
Por Miguel Angel Sandoval - Guatemala, 14 de abril de 2005

La democracia demanda del diálogo de manera constante, y no como formalismo, sino como un instrumento indispensable para construir gobernabilidad.

Los últimos días han visto florecer opiniones señalando que no se puede vivir con presiones sociales y que en una democracia el resultado de las urnas es el elemento definitorio. Se señala, con una lógica formal que da miedo, que si los guatemaltecos votaron por Berger tienen que aguantarse los cuatro años y punto.

En ningún caso se les ha ocurrido pensar en que el actual gobernante hizo durante su campaña ofertas que expresaban un compromiso con demandas de los sectores sociales, pero resulta que hace lo contrario.

Así es la política dirán algunos, pero lo cierto del caso es que el Gobierno está obligado a cumplir, pues de lo contrario está demostrando que las campañas electorales y las ofertas políticas no sirven de nada.

Y, precisamente, este abismo entre el discurso y los hechos es lo que explica la movilización social, aunque a ciertos analistas no les guste. Este abismo es lo que puede ser calificado de estafa a parte del millón y algo de votos en su favor. No se puede pensar en el acto de emitir un voto para ser engañado.

Eso es la debacle democrática y la razón por la cual el sistema político de nuestro país está en crisis. ¿O quieren que simplemente la gente deje hacer y deje pasar? ¿Qué se aguante como desde siempre ha sido? ¿Qué diga, sí patroncito? ¿Aunque esto sea contrario a la democracia?

Para decirlo sin rodeos, nunca el actual gobierno dijo en su campaña que iba a imponer el TLC.

Menos que iba a cambiar votos por impunidad. O que iba a cogobernar con el FRG. O para un puñado de empresarios, y que iba a incrementar la inflación y el desempleo, las migraciones y la represión. Y ante esto existe la pérdida de credibilidad hasta llegar apenas a 18 ó 19 por ciento que piensa que hace bien las cosas, contra el resto que dice lo contrario.

Tampoco dijo que quería la ley de concesiones para piñatizar entre unos cuantos los recursos del país.

No se vale decir, es el gobierno que tenemos y a aguantarse todo mundo. Y decir como los defensores del actual gobierno y sus políticas antidemocráticas, que finalmente habrá elecciones en pocos años, que hay que soportar el último resultado electoral lo cual es una falacia del tamaño de la Catedral. Nada más ridículo que tal “razonamiento”.

Se puede decir que para eso son las elecciones, pero agrego que también para eso están los derechos de petición, el de manifestar y la desobediencia civil, como en cualquier democracia.

Aunque parece que a nuestros funcionarios la crítica y la manifestación no les gusta, menos la desobediencia civil y entonces inventan o proponen leyes represivas, que cuentan con el aplauso de nuestros sesudos analistas y demócratas.

La democracia no empieza ni termina con una consulta electoral, que con todo lo importante que es, constituye apenas una parte del proceso democrático.

De la misma manera la gobernabilidad no tiene en las elecciones su examen final. La democracia demanda del diálogo de manera constante, y no como formalismo, sino como un instrumento indispensable para construir gobernabilidad.

El ejercicio del buen gobierno tiene en las elecciones un punto de partida, y ello demanda complementar los resultados con un sistema serio de partidos, sólidas instituciones, respeto por la legalidad, ética en la función pública. Las elecciones no otorgan carta blanca o impunidad.

Y a continuación es necesario que haya resultados. Si ellos no llegan, la presión social se expresa, y por ello, las movilizaciones sociales tienen explicación en la ausencia de resultados concretos, en la exigencia de cumplimiento a los compromisos hechos.

No se pide nada que no haya sido ofrecido. Eso es lo que le otorga legitimidad a las demandas actuales. Y no pueden ser respondidas con leyes represivas.

Fuente: www.prensalibre.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.