Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Concesiones y juego de monopolio
Por Miguel Angel Sandoval - Guatemala, 28 de abril de 2005

Vemos que con el proyecto de concesiones, parques como el Central están incluidos en la oferta de negocios que la Gana pretende aprobar.

Hace algunos años escribí en un artículo que después incorporé a un libro, que luego del impacto generado por la venta del teléfono y la luz, sólo faltaba Tikal.

Ello parecía una idea provocadora como dijo en ese momento un amigo con cierta sorna amable. Pero como este país es prodigo en sorpresas, con el Gobierno actual escuchamos, sin malos entendidos, que si era necesario se podría vender el Parque Central...

Ahora vemos que con el proyecto de concesiones, parques como el Central están incluidos en la oferta de negocios que la Gana pretende aprobar. También está Tikal.

Aquí vale la pena preguntar a los ingeniosos que prepararon el proyecto de concesiones, si entienden cuál puede ser la diferencia entre patrimonio cultural y construcción de carreteras, entre legado histórico y puentes, pues por lo presentado como proyecto parece que no.

En los últimos días se dice por quienes defienden las concesiones que la autopista Palín-Escuintla es un modelo exitoso. Ocultan decir que la misma se construyó con un préstamo de US$50 millones.

Y luego de construida se dio en concesión por 25 años, con la facultad de modificar las tarifas cada seis meses. El Estado por su parte recibiría la astronómica cifra de uno por ciento de los ingresos brutos que generara el cobro de las autopistas.

Actualmente la empresa concesionaria recibe, de acuerdo con datos de la Dirección General de Caminos y de la propia empresa, alrededor de Q190 millones por año, y en total, se calcula que reciba en los 25 años de concesión alrededor de Q4 mil 800 millones. Es, sin duda, un buen negocio, pero no para el país.

Pues usted y yo pagamos el préstamo original con nuestros impuestos y el servicio de la autopista con incrementos cada seis meses.

En pocas palabras, la única inversión de la constructora de marras era el compromiso de construir dos vías de la carretera Escuintla-Puerto Quetzal, que de acuerdo con datos proporcionados por la propia empresa y del contrato-concesión se estimaba en Q129 millones.

De todo ello se puede sacar como conclusión que si la actual ley de concesiones tiene el mismo espíritu con el cual se hizo el contrato para la autopista de Palín, estamos ante un megafraude, y no ante megaproyectos.

Para este tipo de negocios se parte de la premisa de que el Estado no tiene recursos, qué pobrecito, y se pretende beneficiar a los mismos que lo han desmantelado, debilitado, achicado y privatizado. Por ello no se puede aceptar esta nueva muestra de poco sentido de país, de ausencia de visión de desarrollo nacional.

Pero primero deben explicar porqué el Estado guatemalteco no tiene recursos. Pero para ello habría que demostrar primero que la escasa recaudación tributaria no es resultado de la evasión, elusión, privilegios, exenciones, y que los recursos fiscales no podrían ser utilizados en inversión pública para infraestructura.

Señalo esto pues si sólo se llegara a recaudar el 12 por ciento como se establece en los acuerdos de paz, habría por lo menos una suma de US$5 mil millones que se podrían utilizar en inversión en construcción de infraestructura.

Con ello se estaría demostrando que el Estado de Guatemala no es indigente, sino un factor importante en el desarrollo nacional. Pero ello demanda modificar la visión de los actuales gobernantes, y que dejen de pensar que el Estado es una especie de juego de monopolio, en donde con papeles se pueden repartir, bienes y haciendas, y todo lo que no les pertenece de este esquilmado país.

Finalmente, habría que recordar que la sociedad guatemalteca no está de acuerdo con una ley de concesiones que, entre otras gracias, sería el envoltorio en papel celofán y moña de colores, para el TLC.

Fuente: www.prensalibre.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.