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El Acuerdo de Caracas y el Alba
Por Miguel Angel Sandoval - Guatemala, 5 de mayo de 2005

Parece insano que Guatemala, un productor de petróleo, tenga precios exorbitantes por no tener la capacidad de refinar lo que se produce en el país.

Uno de los temas que tienen en un hilo a la economía guatemalteca es el de los altos precios del petróleo, que para quien posee un automóvil significa precios por galón del orden de Q22, mientras que para quienes utilizan transporte público, es la amenaza de aumento al precio del pasaje. Además, el consabido argumento que el alto precio de los combustibles genera aumentos en cascada.

En esta dirección parece insano que Guatemala, un productor de petróleo, tenga precios exorbitantes por no tener la capacidad de refinar lo que se produce en el país. Producimos crudo e importamos derivados.

Y el Ministerio de Energía y Minas hace mutis. Es una muestra más de la falta de visión nacional, de país, de desarrollo integral. Se hacen contratos petroleros, pero no se toma en cuenta el interés nacional. Es la misma historia, y todo por la renuencia a pensar a largo plazo.

Desde hace algún tiempo hay en las gavetas del Congreso de la República y del Miniserio de Relaciones Exteriores un documento, “El Acuerdo de Caracas”, que no ha sido ratificado por el Congreso. En el mismo, Venezuela proporcionaría derivados del petróleo a precio más favorable para el país y los consumidores.

Es para cuestionar a diputados y quienes sean responsables de esta muestra de insensibilidad ante los temas del país.

El embajador de Venezuela en Guatemala decía en un programa de radio que el precio del galón en ese país es de Q2 y por supuesto no sería a ese precio que se vendería a Guatemala, pero seguro a precio mucho menor que los Q22 que pagamos en la actualidad.

Todo ello en el marco del proyecto denominado Alba, que constituye una alternativa a los tratados comerciales tan de moda en nuestro país.

De acuerdo con Marcelo Colussi, en un artículo publicado en Rebelión, “el Alba se fundamenta en la creación de mecanismos para crear ventajas cooperativas entre las naciones que permitan compensar las asimetrías existentes entre los países del hemisferio”.

En otras palabras, se trata de superar asimetrías, aprovechar las fortalezas mutuas y superar las debilidades. Una visión diferente.

Asimismo, señala que el Alba “se basa en la creación de Fondos Compensatorios para corregir las disparidades que colocan en desventaja a las naciones débiles frente a las principales potencias; otorga prioridad a la integración latinoamericana y a la negociación en bloques subregionales, buscando identificar no solo espacios de interés comercial sino también fortalezas y debilidades para construir alianzas sociales y culturales”.

Se trata de una aproximación diferente a la contenida en la filosofía del TLC o del Alca, y que en nuestro país no ha tenido mayor difusión porque se piensa de seguro que el populismo que se le adjudica al gobierno de Chávez es contagioso.

El Alba es algo que ya tiene algún recorrido. Hay acuerdos comerciales complementarios entre Cuba y Venezuela, con Uruguay y Argentina.

De todas formas, creo que valdría la pena ratificar “El Acuerdo de Caracas”, importar derivados del petróleo de Venezuela y ahora que se habla tanto de integración, explorar un acuerdo para construir una refinería de crudo guatemalteco con Petróleos de Venezuela en el marco de la filosofía propuesta por el Alba.

Es algo que ya se explora hacia el cono sur y ya se habla de una integración de las empresas estatales de petróleos (Petroamérica) para protegerse de la voracidad de las multinacionales que operan en países como los nuestros. No creo que se pierda mucho, ¿o sí?

Fuente: www.prensalibre.com


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