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Concesiones y consulta alternativa
Por Miguel Angel Sandoval - Guatemala, 19 de mayo de 2005

Si el país lograra alcanzar el 12 por ciento de tasa tributaria contaría con miles de millones de quetzales extra para emprender obras de desarrollo nacional.

De acuerdo con el Gobierno, se debe realizar a partir del 24 de mayo un proceso de consultas sobre la ley de concesiones que se encuentra detenida en el Congreso de la República, entre otras razones, porque no encuentra los votos suficientes para ser aprobada como era la intención del gobierno de la Gana.

Las consultas de marras se realizarían en seis regiones hechas a dedo en cualquier oficina gubernamental y sin consulta con los implicados. Se trata, como en otras ocasiones, de acarrear gentes para que avalen los proyectos que de antemano se han elaborado. La experiencia es pródiga al respecto.

Ya hubo la época de los Encuentros de Actualización, durante el gobierno de Arzú, que tenían como objetivo la aprobación de las privatizaciones. El resultado de los mismos fue un absoluto fiasco.

Ello porque no eran vinculantes y porque se pretendía sólo ganar tiempo mientras se echaba a rodar el mecanismo de las privatizaciones de Guatel, la Empresa Eléctrica y otras más. Sólo que ahora no se habla de privatizaciones, sino de concesiones que, entre las gracias que presenta la ley al respecto, está que las mismas tienen una duración de 50 años renovables y que abarcan todo, pero en serio, todo.

En el famoso debate sobre las concesiones, el punto que debe servir de punto de partida es el análisis de las nefastas concesiones como la autopista Palín-Escuintla, la de Correos o las mineras, y a continuación establecer si el país necesita una ley de concesiones o si, por el contrario, no hace falta.

El Estado tiene recursos para emprender las obras de infraestructura que se requieren. Y, además, se debe establecer si las obras que el Gobierno plantea como indispensables de ser emprendidas son las que hacen falta para el desarrollo nacional.

Señalo esto pues ya hay voces que dicen que no es sólo infraestructura lo que se requiere y más bien se apunta a que el debate incorpore temas como el desarrollo rural, el fortalecimiento de la educación y la salud, antes que autopistas que pasan flamantes por fincas de caña de azúcar.

Pero, sobre todo, habría que señalar que la infraestructura requerida no es la de los megaproyectos, que además se encuentran inscritos en la lógica del Plan Puebla Panamá, pensado para hacer de nuestro país territorio de paso y nada más.

Habría que señalar, por otra parte, que si el país lograra alcanzar el 12 por ciento de tasa tributaria contaría con miles de millones de quetzales extra para emprender obras de desarrollo nacional. Para que se tenga una idea, un punto de tasa tributaria representa algo así como Q2 mil 500 millones, y si se alcanza el 12 por ciento establecido en los acuerdos de paz, tendríamos alrededor de Q5 mil millones adicionales por año.

Es cierto que parte de ello ya está constitucionalmente comprometido para otras actividades, pero no es menos cierto que con el porcentaje que no lo está se podría emprender una política de infraestructura como lo demandan quienes defienden la idea de una ley de concesiones.

Es de suma importancia pensar que antes de avalar una consulta formal sobre las concesiones en la versión Gana es indispensable considerar la variable de no elaborar una ley de esta naturaleza y fortalecer la capacidad del Estado para incrementar sus ingresos fiscales, y así poder emprender la obra física que el país requiere.

Y tomar en cuenta que las consultas cuando no son vinculantes constituyen una pérdida de tiempo antes que un ejercicio democrático. Es la experiencia del último año de gobierno.

Por todo lo señalado -a propósito de consultas sin carácter vinculante, con actores nombrados a dedo y con la idea de que sirvan sólo de aval para una política que en el caso de Guatemala no ha demostrado eficiencia, transparencia y responsabilidad-, me parece de sumo interés la consulta alternativa que desde la Universidad de San Carlos, el movimiento social, diputados de oposición, o centros de investigación independientes, están considerando impulsar.

Fuente: www.prensalibre.com


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