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¿Terroristas buenos y malos?
Por Miguel Angel Sandoval - Guatemala, 26 de mayo de 2005

Una de dos: o se extradita a este señor o la legislación internacional y sus organismos quedan en trapos de cucaracha.

Con declaraciones que a la mayoría de gobernantes de América Latina deben parecer por lo menos una herejía, el presidente Hugo Chávez dijo lo que hacía falta a propósito de la doble moral alrededor del terrorismo. Le dijo a los EE.UU. que el terrorista Luis Posada Carriles debía ser extraditado a Venezuela y juzgado en ese país. Las razones son simples: tiene nacionalidad venezolana y desde ese territorio se planificó y ejecutó la explosión de un avión de Cubana de Aviación con la muerte de 75 personas.

Pero el tema tiene piernas largas. Resulta que el distinguido terrorista tiene amigos en Guatemala y que el comisionado contra el Terrorismo hace mutis. ¿Por qué?, nos preguntamos. ¿Porque es un terrorista anticomunista? ¿Porque contra Cuba se vale cualquier cosa, incluyendo la voladura de aviones y hoteles? ¿O será que tenemos terroristas buenos y malos, unos que son juzgados y otros que viven impunemente?

El tema es apasionante, pues más allá de que el tema sea parte del jueguito de espías que se traen desde hace más de 40 años EE.UU. y Cuba, no es menos cierto que este asunto pone en tela de juicio la legalidad internacional.

Ya se supo que el premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez hizo de correo entre Fidel Castro y Bill Clinton con una nota que pedía medidas severas en contra del terrorismo. Como se sabe, no se tomaron esas medidas y, antes bien, el tema dio lugar a una documentada muestra de excelencia de los servicios de inteligencia cubanos que filmaron y grabaron a Posada Carriles hasta en posición dos.

Una de dos: o se extradita a este señor o la legislación internacional y sus organismos quedan en trapos de cucaracha. En el tema del terrorismo no puede haber doble rasero, y el viejo refrán vale: o todos hijos o todos entenados. No puede haber terroristas buenos y malos, especialmente cuando se trata de explotar aviones con decenas de inocentes. A propósito, ¿qué dice la Cancillería?

Muerte de perros

En una noticia francamente desoladora, fuentes del Ministerio de Salud anunciaron que iba a empezar la matazón de perros en la calle, con el fin de evitar la proliferación de rabia y otras calamidades de las que se acusa a los mejores amigos del hombre. No importa si se trata de perros con dueño o perros vacunados.

Si andan en la calle, a darles el tratamiento que se merecen: un bocado envenenado. Ni modo. Pero ¿si se les ocurre ir a buscarlos a las casas y si se desarrolla una política de terminar con todos los perros porque sí? Y ante ello, ¿adónde acudir y presentar una denuncia?

Aclaro que no pienso como algunos europeos que prefieren un perro a un niño, y no se debe a ello mi defensa del derecho de los canes a vivir en libertad. Creo que el tema tiene otras aristas, entre ellas la profunda deshumanización que desde las instituciones vivimos y la notoria ausencia de sensibilidad de unos cuantos empleados del Ministerio de Salud que se atreven a decir semejante brutalidad.

Antes estuve de acuerdo con una legislación que limitara la existencia de perros de pelea sueltos y que al propietario se le impusiera una multa. Ello porque los famosos pitbull tenían en su haber varios niños destazados y un montón viviendo en el pánico.

Pero de eso a lo que ahora se plantea hay una enorme diferencia. Si permitimos que esto cobre cuerpo, la próxima idea puede ser la de acabar con los canarios porque molestan con sus cantos, y con los loros, porque hablan mucho y gritan groserías...

Fuente: www.prensalibre.com


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