Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Democracia y petróleo en América
Por Miguel Angel Sandoval - Guatemala, 2 de junio de 2005

¿Cuáles son las poderosas razones para que se haya explotado el petróleo sin beneficios concretos para el país?

Noticias que llegan estos días desde Bolivia, Ecuador o Perú nos dicen de una profunda crisis que tiene, en buena medida, origen en el uso y manejo de los recursos naturales, entre los cuales están hidrocarburos y minas, especialmente por las políticas que estos países impulsan.

El fondo de todo parece estar centrado en cómo los bolivianos, peruanos o ecuatorianos son los menos beneficiados por la extracción sea de petróleo o de minerales en las minas. En ambos casos se trata de recursos no renovables.

Así, mientras que en Bolivia hay movilizaciones masivas para recuperar por esa nación el control de sus recursos de hidrocarburos, esto es petróleo y gas, en Ecuador se encuentran ocupados por indígenas unos 114 pozos petroleros, en tanto que en Perú una mina se vio obligada a cerrar por la ocupación de trabajadores peruanos. Sin duda se trata de un malestar creciente ante la exclusión de los beneficios que generan estas actividades y dejan a los habitantes originarios como observadores.

El asunto va más lejos. La democracia en estos países se encuentra a prueba, pues no es posible pensar en la exclusión permanente de las mayorías y en el recorte de las responsabilidades del Estado en materia social.

Es un tema que se ha comentado desde hace tiempo, pero que en la actualidad hace crisis: la democracia no arroja resultados económicos y sociales, y por ello el malestar ante un sistema plagado de injusticias.

En Guatemala no cantamos tan mal las rancheras, como se dice en México. De acuerdo con datos disponibles en todos los medios de prensa, los precios se han incrementado en los últimos meses debido al llamado shock petrolero.

Esto a pesar de que en nuestro país existen contratos de exploración y explotación petrolera, pero cuyos beneficios no quedan aquí y antes bien, como resultado de leyes antinacionales, exportamos crudo e importamos derivados.

Pero no solamente eso. El petróleo, que es un recurso no renovable, ha puesto en peligro y ha dañado el medio ambiente en áreas protegidas, y ello con la mirada cómplice de todas las instituciones que deberían ser garantes del cuidado del medio ambiente.

Es lo mismo en el caso de las empresas mineras. Uno se pregunta, ¿por qué se permite la destrucción del medio ambiente a cambio de una limosna? ¿Cuáles son las poderosas razones para que se haya explotado el petróleo sin beneficios concretos para el país?

Si sólo se analizan los precios de los derivados del crudo desde la perspectiva del consumidor, llegamos fácil a la conclusión de que no se quiere hacer esfuerzos para aliviar en algo la difícil situación en que vivimos.

Ejemplo de ello se encuentra en las posibilidades que nos daría como consumidores la aprobación del Acuerdo Energético de Caracas, que firmado desde hace varios años sigue engavetado.

A pesar de que se discute en el Congreso la idea de hacer un viaje a Venezuela, que luego se pospone y luego no se le fija fecha. Incluso no se le pone fecha a la reunión binacional entre nuestro país y Venezuela.

Las razones, creo, habría que buscarlas en las presiones de las multinacionales y en la argolla de distribuidores de combustibles que no verían con buenos ojos que se supiera el nivel de ganancias que tienen a costa de nuestros bolsillos. Menos un acuerdo favorable para los consumidores.

Pero el punto que me interesa resaltar es que en nuestro país la situación social se encuentra en un proceso de deterioro, en donde las demandas de diversos sectores crecen en intensidad y en irritación.

Y me refiero en concreto a los usuarios del transporte, al ama de casa que ve cómo todo sube en las plazas y mercados, pero también en el bolsillo de los trabajadores que ven cómo sus salarios congelados no alcanzan para nada. En síntesis, si no se toman medidas con alcance social, las crisis de la América del Sur muy pronto nos pueden alcanzar y que Dios nos agarre confesados.

Fuente: www.prensalibre.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.