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Montana contra Guatemala
Por Miguel Angel Sandoval - Guatemala, 23 de junio de 2005

La consulta que dice con claridad “no a la minería a cielo abierto”, nos habla de la actitud de una ciudadanía despierta que crece en Guatemala.

La consulta realizada en Sipacapa, San Marcos, nos permite ver varios temas a la vez. De una parte, cómo una empresa extranjera quiere hacer valer su ley sobre el ordenamiento jurídico nacional y sobre instrumentos internacionales ratificados por Guatemala, como el Convenio 169.

Ello entraña una violación absoluta a la convivencia civilizada y al estado de Derecho. No hay que buscar más.

La consulta que dice con claridad “no a la minería a cielo abierto”, nos habla de la actitud de una ciudadanía despierta que crece en Guatemala. Decir que la consulta fue manipulada sólo deja ver los viejos argumentos racistas: los indios no saben, no entienden y no pueden.

Ese es el subtexto de quienes hablan de manipulación. De igual manera, pretender que la consulta no es vinculante sólo expresa desconocimiento del hecho que el Convenio 169 es parte integral de la legislación guatemalteca al haber sido firmado y ratificado por el Congreso de la República.

Los recursos unos en ley y otros como meras maniobras de la empresa minera, fueron en su momento rechazados por la Corte de Constitucionalidad.

Pero, además, los vecinos de Sipacapa están amparados por los artículos 64, 65, y 66 del Código Municipal, haciendo uso de su reconocida autonomía. En esta perspectiva, la consulta es absolutamente legal, y por lo tanto, marca un hito en la vida nacional.

Se está haciendo uso de un derecho escrito en las leyes del país que no pueden ser desautorizados por la intromisión de una empresa extranjera. Así de fácil. Pretender como lo hace un ignorante enciclopédico de que se trata de un código herencia del portillismo, sólo nos dice del impacto formidable que nos han dado los vecinos de Sipacapa.

Pretender, como lo hace la empresa, que el Convenio 169 no aplica en este caso porque no hay un reglamento, significa rechazar los derechos de los pueblos indígenas contenidos en dicho instrumento internacional que forma parte del ordenamiento legal del país, con respaldo del artículo 46 de la constitución de la República que dicen defender.

Por esta razón, fuentes de la Comisión Presidencial contra el Racismo señalan que los argumentos en contra de la consulta sólo se pueden explicar por una renovada actitud racista.

Sipacapa nos dice con amplitud que cuando se trata de asuntos de trascendencia para un municipio, tienen el derecho legítimo y legal de llevar a cabo una consulta. Son derechos ciudadanos elementales que no pueden ser puestos en tela de duda por los abogados de una empresa.

Especialmente, si se hace retorciendo la ley con los viejos recursos que sólo buscan entrampar el funcionamiento de la institucionalidad de nuestro país.

En otro orden de análisis, no creo que se trate de negar los derechos de una empresa extranjera, pero sí que éstas deben respetar el ordenamiento del país en donde quieren invertir y sobre todo, la voluntad de la gente que teóricamente sería la beneficiada.

En esto no puede haber doble lectura. No se trata de que la gente acepte lo que es bueno para una empresa, si saben que los daños son para la población. Es la historia de siempre que puede cambiar con la participación social, y con los instrumentos legales al alcance de la mano.

El Gobierno de Guatemala debe atender el resultado que, lo menos que se puede decir, es que es categórico, contundente, claro. Las cifras hablan: votos contra, dos mil 564; a favor, 35; cinco nulos y 35 que decidieron no pronunciarse.

Parece que no quedan dudas de la abrumadora mayoría que se opone a los designios de la Montana. Estos resultados serán presentados el 28 de junio al Congreso de la República.

Finalmente, parecería un buen momento para que el Gobierno y las organizaciones indígenas que mantienen relación con éste, digan con claridad que están por los derechos de los pueblos indígenas y que la consulta de Sipacapa, forma parte de los compromisos que se repiten día a día en los discursos de ocasión. Es una oportunidad a no dejar pasar.

Fuente: www.prensalibre.com


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