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Salarios congelados, precios por las nubes
Por Miguel Angel Sandoval - Guatemala, 14 de julio de 2005

No hay voluntad por parte del Ejecutivo ni de los empresarios para autorizar aumentos en los salarios mínimos, mientras los precios aumentan a la vista de todos

La discusión sobre el tema de los salarios está empantanada. No hay voluntad por parte del Ejecutivo ni de los empresarios para autorizar aumentos en los salarios mínimos, mientras los precios aumentan a la vista de todos.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) los precios de los productos de la canasta básica subieron en el último año en 8.80 por ciento.

Con ello se castiga el poder adquisitivo de la gente que vive con salarios congelados. Mientras tanto, los empresarios no disminuyen sus altas tasas de ganancia y el Gobierno presiona con el cobro de impuestos. Sin duda, es una situación difícil la que revive en los hogares de gente trabajadora.

El argumento de los empresarios es que con aumento de salarios se pierde competitividad, lo cual significa, ni más ni menos, que muchos empresarios de este país sólo pueden ser competitivos si le aprietan el cinturón a los trabajadores, sin inversión en tecnología, sin mejorar sus procesos productivos, sin pagar los impuestos que la ley establece, sin una gestión adecuada.

En suma, que los trabajadores y trabajadoras mantengan a Guatemala como un país competitivo comiendo menos, con menos derechos, mientras muchos empresarios viven de sobre-explotar la mano de obra.

Lo único que se les ocurre como medio para descongelar los salarios es la idea de establecer los salarios por productividad lo cual, como ya se sabe, significa dejar de lado toda la legislación laboral del país, aumentar las horas de trabajo y exprimir al trabajador cual limón, sacarle el jugo y luego tirarlo.

Dramático, pero así es como se manejan los criterios cuando se habla de desregular las relaciones laborales y fijar el salario por productividad.

Ante ello, los trabajadores organizados intentan levantar su voz de protesta y lo único que encuentran de parte del actual gobierno es la misma posición de los empresarios.

Que los salarios sean por productividad y adiós las leyes laborales. Es lo que ha declarado hasta cansarse el ministro de Trabajo, Jorge Gallardo, quien antes de atender las demandas de los trabajadores como debería ser de acuerdo con su función, se dedica a cuidar las cuentas y las ganancias de los empresarios.

El bien común que establece la Constitución es algo que desconoce el ministro, que sólo aboga por los intereses empresariales.

Defender los derechos laborales como lo establece el Código de Trabajo, es para este funcionario algo desconocido. Más parece un tomador de tiempo en una maquila que ministro de Trabajo.

Que los salarios mínimos, que en muchos lugares ni siquiera se pagan, han sido pulverizados por la inflación es algo que todo mundo sabe, y por ello la demanda de los trabajadores de un incremento salarial en el orden de al menos un 40 por ciento para poder recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores.

Con ello se podría tener acceso, al menos en parte, a la canasta básica que en la actualidad es inalcanzable para el bolsillo de cualquier familia. Son los datos que proporciona el INE.

En el fondo de la argumentación del Gobierno y de los empresarios se encuentra la gran mentira de que con la globalización es necesario fijar los salarios por productividad, que es necesario desregular las relaciones laborales y un sinfín de mentiras que no resisten el análisis económico.

Todo ello se produce cuando se encuentra en discusión la ratificación del TLC en Estados Unidos, que lo único que puede generar es un nivel mayor de desempleo ante la incapacidad del Gobierno guatemalteco de proponer de una política nacional de empleo y de un sector empresario que se niega a invertir en modernización tecnológica pues cree que puede vivir por siempre con salarios congelados y exprimiendo la mano de obra de nuestro país.

Fuente: www.prensalibre.com


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