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Miedo a la democracia
Por Miguel Angel Sandoval - Guatemala, 28 de julio de 2005

El miedo a la democracia queda explícito en el recurrente argumento de que las consultas en Sipacapa, Río Hondo y Comitancillo fueron manipuladas.

Primera parte del presente artículo >>

La discusión sobre las consultas realizadas en Sipacapa, Río Hondo y en Comitancillo --aunque la tercera se conoce menos-- han dado lugar a un debate que considero indispensable, aunque no con la profundidad que el mismo debería tener.

De una parte, hay mucha carga ideológica y descalificación debido en parte al miedo que ocasiona el desarrollo democrático en un país como el nuestro en donde, si somos medianamente objetivos, lo que existe es una limitadísima democracia representativa.

Al respecto, creo que hay tres temas que merecen una amplia reflexión: la ciudadanía recortada, una visión limitada de la democracia y escaso conocimiento de un proceso continental para ampliar las formas de participación democrática.

Respecto de la ciudadanía recortada, creo que podemos estar de acuerdo con que el hecho de que los pueblos indígenas no sienten que sus derechos sean respetados, menos que los mismos sean ejercidos. No es casual, por lo tanto, que se quiera limitar el ámbito del Convenio 169 pretextando subterfugios que quieren ser constitucionales.

Otro tanto ocurre con las mujeres, que a la fecha demandan cuotas de participación real, salario igual a trabajo igual; o con el recorte de derechos en ausencia del llamado salario de ciudadanía. Son hechos seriamente fundados.

En esta dirección se inscribe la idea de que los recursos naturales, --no se menciona el hecho de que son no renovables-- son responsabilidad del Estado y se sustituye éste por el gobierno de turno. En ello hay una lectura limitada de lo que representa el Estado y sus dimensiones; pero, además, no se considera el ámbito municipal --que tiene también funcionarios democráticamente electos-- como parte integrante del Estado y con ello se transita hacia la visión centralista y excluyente que hay sobre el tema en nuestro país desde tiempos inmemoriales.

En cuanto al tema de la democracia, es necesario reconocer que no todo Estado es democrático por el solo hecho de ser representativo, como se ha señalado ampliamente en las ciencias sociales modernas y de manera particular Norberto Bobbio.

Y por ello, el debate sobre la necesidad de ampliar los espacios de participación ciudadana por vías como la democracia directa o en nuestro país, apelando a una democracia participativa como se demanda desde los acuerdos de paz. Es un tema que recorre de manera histórica el tema de la democracia, sus límites, su realidad y sus resultados.

El miedo a la democracia queda explícito en el recurrente argumento de que las consultas en los municipios señalados fueron manipuladas, a pesar de la amplia información que ha sido proporcionada desde las propias comunidades y por observadores imparciales. Creo que esto forma parte de una visión poco democrática...

Sostengo que es el camino participativo que amplía la agenda pública con diversos temas, el que podrá dar cause democrático a los conflictos sociales, así como a la reconstrucción del Estado y la ciudadanía.

En este sentido, creo que no se ha reparado en el amplio movimiento que se desarrolla en América Latina por la vía de reformas constitucionales que buscan ampliar la participación ciudadana. Hay ejemplos en Brasil, con el presupuesto participativo; en Bolivia, con una Ley de Participación Popular; en Colombia, con las Veedurías Populares, o en nuestro país con las leyes de Descentralización y de Consejos de Desarrollo.

Lo anterior, porque desde el poder se hacen todos los esfuerzos posibles para impedir la transformación de la débil democracia representativa por una de mayor participación. Y ello porque es necesario dejar atrás una cultura que privilegia lo individual sobre lo colectivo y los intereses privados sobre el interés general.

Son las lecciones prácticas de democracia participativa de Sipacapa, Río Hondo y Comitancillo a las que no hay tenerles miedo y, antes bien, aceptarlas con mucho respeto

Fuente: www.prensalibre.com


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