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TLC aprobado, ¿y ahora José?(*)
Por Miguel Angel Sandoval - Guatemala, 4 de agosto de 2005

En Guatemala se acepta ahora por algunos diputados que su voto fue por las presiones directas de la Embajada de Estados Unidos, y que es una vergüenza la manera en que finalmente se aprobó.

De muchas maneras se dice que con la aprobación del TLC por EE.UU. ya no hay nada que hacer y que debemos aceptar lo que nos viene de la mejor manera, esto es, sin chistar palabra, porque a lo hecho pecho. Nada que ver pues hay muchos temas que demandan una opinión y un amplio debate. Veamos.

Es un hecho que la aprobación del mismo por parte de Costa Rica y Nicaragua está cuesta arriba. Los nicaragüenses dicen con claridad que ellos demandan una moratoria de varios años; los costarricenses, por su lado, hablan de que al momento en que el presidente lleve el tema al Congreso iniciarán un proceso de resistencia civil para que el mismo no sea ratificado.

En República Dominicana hay un enorme desasosiego para que el mismo no se apruebe. Como vemos, el tema tiene todavía vueltas que dar.

En esta dirección es claro que el TLC no aporta a la construcción de la unidad de la región centroamericana. Opiniones que dicen que hay que aprovechar la demora de los ticos o los nicas para beneficiarnos sólo revelan la irresponsabilidad que hay en el tema de la integración.

Pero sobre todo, que no se mide lo que esto tiene de grave en términos de la entrada en vigencia del TLC, aún si el mismo no es la famosa panacea.

En Guatemala se acepta ahora por algunos diputados que su voto fue por las presiones directas de la Embajada de Estados Unidos, y que es una vergüenza la manera en que finalmente se aprobó.

Esto lo escuche en un programa de radio, de voz de un parlamentario. Ni modo. Allá ellos. Pero lo más grave es que la famosa agenda complementaria o compensatoria, se admite ahora que se la sacaron de la manga, como el pretexto para aprobar el TLC con alguna excusa, no importa si sacada de la manga, pero excusa.

Por ello dicha agenda no camina, se encuentra atorada en el Congreso y dependiendo de la voluntad de las diferentes bancadas que no alcanzan a entender la magnitud de los compromisos contenidos en el TLC.

Como aprobaron el texto sin leerlo, obvio que no saben cuáles son las consecuencias que diversos sectores productivos recibirán.

Valdría la pena entonces que todos los señores diputados y diputadas se dieran un tiempito para leer un texto denominado “101 Razones para Oponerse al TLC”, elaborado por un economista de Costa Rica, Henry Mora. No tanto para recoger la leche derramada, sino para que se entienda cuáles son las medidas que deberían de tomarse ante la sacudida que implica para la economía nacional un mal tratado.

En esta perspectiva subrayo que las llamadas medidas compensatorias que las bancadas en el Congreso se comprometieron a aprobar, no constituyen ni de lejos la agenda de desarrollo nacional que el país necesita, menos medidas para impedir el impacto negativo del TLC.

Por ello el debate sobre el tema no está cerrado y, antes bien, demanda un esfuerzo serio y sostenido que permita pensar en la agenda de desarrollo de la cual carecemos como país.

Una de las primeras advertencias es la de los productores de arroz en un desplegado que apareció en distintos medios de comunicación.

Otras se irán produciendo a medida que se entienda que el TLC sí va a generar desempleo y quiebra de sectores productivos. Por ello no es tiempo de festejos, pues las consecuencias de un mal tratado aún no las podemos valorar.

En síntesis habría que pensar en serio en la construcción de una agenda nacional de desarrollo, pues la llevada y traída agenda compensatoria no alcanza para ser siquiera un buen parche.

(*) Un poema de Drummond de Andrade

Fuente: www.prensalibre.com


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