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Fianza laboral en la maquila
Por Miguel Angel Sandoval - Guatemala, 8 de septiembre de 2005

Los trabajadores y trabajadoras de maquila no pueden seguir sin derechos laborales.

En el año 2005 varias maquilas han cerrado. 41, de acuerdo con Vestex (comisión de textil y vestuarios), y la mayoría, con el expediente conocido de fuga de los propietarios, para no pagar salarios y prestaciones.

Pero lo grave es que cierran una y abren otra con el procedimiento de emigrar a otro país o con cambio de razón social (se abrieron 25). Y los trabajadores que se jodan.

En todos los casos la presencia del Ministerio de Trabajo es nula. Y por esta razón me parece elemental que los empresarios de la maquila sean obligados a tener una fianza para cubrir los salarios de los trabajadores.

Lo serio del asunto es que, con el pretexto de ser competitivos, se use el mecanismo de la “fuga” para acumular dos o tres meses de salario y prestaciones laborales no pagados, y poder iniciar otro negocio amparándose en la ausencia de normas laborales que sean vigentes, positivas.

Y uno de los temas que se debe saber es que los empresarios de la maquila prohíben la existencia de sindicatos o de cualquier tipo de asociación. De tal suerte que los trabajadores quedan expuestos a las maniobras de los empresaurios mafiosos y de sus defensores de oficio.

Los datos son claros.

De las 230 maquilas textiles que hay en Guatemala, sólo en dos existe sindicato, lo que significa que de 116 mil trabajadores y trabajadoras, sólo 300 están protegidos por organizaciones sindicales.

En un solo caso, el sindicato de la empresa NB Guatemala obligó a la patronal a pagar prestaciones laborales completas, incluyendo pre y postnatal para las trabajadoras.

Lo que señalo está ausente en todas las maquilas del país, que ni siquiera permiten la existencia de asociaciones solidaristas, pues con todo tipo de medidas, como la compra de voluntades, la represión o la bola negra, disuaden la organización de los sindicatos.

En el caso de la maquila, lo primero que habría que hacer es obligar a los propietarios a que acepten el sindicato u otra forma de asociación legalmente reconocida por las leyes del país, y así poder defender a los trabajadores de la voracidad e ilegalidad de los empresarios.

Y lo otro, depositar fianzas laborales que son normales en otros países como Canadá o EE.UU., que, aunque no se crea, defienden los derechos laborales, que como decía en otra nota, son reconocidos por el texto del TLC.

El tema de las fianzas y de los sindicatos en la maquila puede ser extraño, pero no queda duda de que son indispensables.

Especialmente cuando se pretende flexibilizar las leyes laborales, o modernizarlas, o ser más competitivos, sobre la base de recortar los derechos laborales universalmente reconocidos, para exprimir la fuerza laboral en nuestro país, a falta de inversión en tecnología, organización, eficiencia y todo lo que en otros países forma parte de la competitividad.

Pero no, en nuestro caso se trata de exprimir a los trabajadores, y el primer paso es impedir la organización de sindicatos.

Y todo se debe a empresaurios voraces, que lo único que quieren es más ganancias en el menor tiempo posible, sin pensar en la función social del empresario ni en la solidaridad con el país. Y esta realidad es la que no entienden los defensores de oficio de esta forma de producción sin sentido social.

En el tema de empresaurios que huyen sin pagar salarios y prestaciones laborales, la medida que se impone es que los trabajadores organizados se encarguen de continuar la producción bajo forma de cooperativas, y con ello, garantizar las fuentes de trabajo, y por esa vía obligar a los empresaurios a cumplir con lo que las leyes laborales les obligan a pesar de un Ministerio de Trabajo que brilla por su ausencia. Los trabajadores y trabajadoras de maquila no pueden seguir sin derechos laborales.

Fuente: www.prensalibre.com


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