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¿Qué reconstrucción necesitamos?
Por Miguel Angel Sandoval - Guatemala, 20 de octubre de 2005

En la reconstrucción parecería elemental pensar en cómo y dónde reconstruir, pues no se puede construir casas en cerros o cauces de ríos donde fueron destruidas.

Desde el Gobierno, sectores sociales y ahora los partidos políticos, se habla de la reconstrucción del país. Esto cuando la emergencia aún no termina y todavía hay comunidades sin apoyo y muchas que recibieron inicialmente ayuda, no cuentan con recursos para rehacer su vida. En suma, hace falta definir la reconstrucción, pero sin dejar de lado la ayuda de emergencia que sigue siendo necesaria.

En la reconstrucción parecería elemental pensar en cómo y dónde reconstruir, pues no se puede construir casas en cerros o cauces de ríos donde fueron destruidas, aldeas en donde fueron sepultadas, carreteras o puentes en donde fueron arrasados por las corrientes de los ríos.

Hace falta incorporar la dimensión del ordenamiento territorial. En pocas palabras, no se puede reconstruir la miseria y la exclusión. Y esto debe ser un punto de partida para los proyectos que desde el Ejecutivo están en discusión. Hay que asumir visión de Estado y no una visión de proyecto empresarial.

Desde otra perspectiva, este proceso de reconstrucción debería contar con una sólida participación de la gente y de sus organizaciones. Es la gente que debe opinar en dónde se debe construir sus nuevas viviendas o comunidades.

Los proyectos no pueden ser resultado del trabajo de la burocracia urbana. Hace falta el mínimo conocimiento del país que vaya más allá de los mapas de las gasolineras. Sololá no es el lago ni Escuintla es el puerto.

Y hay que saber que la gente vive en los cerros o en las riberas de los ríos porque es donde se le ha obligado, empujado. No es algo “cultural”.

En otros aspectos vinculados a la reconstrucción habría que pensar en hacer puentes en otros lugares, desviar -si es necesario- las carreteras y no pensar que su ruta única es pasando frente a los ingenios o las fincas de los amigos.

Son ya muchos años de puentes derrotados por la crecidas del invierno, aun sin catástrofe.

Y en ello haría falta un estudio serio para indagar sobre el mal diseño de las carreteras, los costos inflados y los malos materiales. Es de elemental justicia hacerlo, pues el Estado no puede pagar de manera permanente la ineficiencia y los compadrazgos.

El Estado debe contar con recursos frescos que no pueden ser obtenidos por la vía de más endeudamiento. Habrá que acometer una reforma tributaria, como se plantea desde los acuerdos de paz.

Esto debe iniciar con el replanteamiento del IEMA. Es de elemental justicia hacerlo de esa manera. Un impuesto transitorio es un parche que no se debe aceptar si no va junto a una reforma tributaria globalmente progresiva, en donde tribute más quien tiene más. Ello es parte de un acuerdo nacional solidario.

Desde lo agrario, será necesario ver que la reconstrucción no puede volver a ser la reproducción de las condiciones de marginalidad acumuladas en muchos años. Hace falta una ruptura con la inercia y entender que hace falta dotar de tierras a la gente que ahora las perdió.

Hay tierras embargadas por los bancos, que por elemental solidaridad deben pasar a manos campesinas. Junto a esto se debe condonar las deudas acumuladas en Fontierras y otros programas como el Prosachi, que presenta malos manejos. Y, sobre todo, pensar en inversión para las familias campesinas y no sólo en sectores agroexportadores.

Los temas que ahora se plantean deben tener en la discusión del presupuesto un serio tratamiento. Y de manera general en la agenda legislativa, que debe salir de su rutina. Y, sobre todo, de discusiones frívolas, como la de aumentar una Junta Directiva, que no es parte del interés nacional, menos de la agenda de desastre.

Es solo ruido de hoja seca, antes que un debate profundo. Estamos en una coyuntura en donde el organismo legislativo debe asumir una visión de estado y no una agendita clientelar. La reconstrucción que necesitamos exige un cambio de actitud.

Fuente: www.prensalibre.com


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