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Luces y sombras de la fe católica
Por Miguel Angel Sandoval - Guatemala, 1 de diciembre de 2005

Un cura que debería tener en los pobres un público objetivo, hace lo contrario y atiende con demasiada cortesía a los mercaderes del templo.

Hace una semana asistí como invitado a un multitudinario acto cívico-religioso de comunidades en Génova, Quetzaltenango.

Para mi sorpresa, el cura de la región no asistió al acto, pues, parece ser, prefiere estar con los finqueros de la zona antes que con los fieles de toda la vida en las comunidades. En resumen, no quiere dar la misa para la gente pobre y elige ir a las fincas y oficiar en ellas.

De seguro, por las contribuciones. Es lo que informan los comunitarios. La gente, por su parte, opta por hacer los oficios religiosos acudiendo a los catequistas y su enorme fe.

El asunto es grave, y esto lo señalo como libre pensador, pero respetuoso de las creencias religiosas de la mayoría de guatemaltecos. Resulta que el cura anterior junto a los oficios religiosos apoyaba las demandas de la gente en el tema de la tierra, los derechos laborales y otros asuntos vinculados a problemas de la vida cotidiana.

No sólo en temas de la fe fuera de la realidad, olvidando la dimensión social de ésta como ha señalado en muchas ocasiones el cardenal Rodolfo Quezada Toruño.

Pues bien, resulta que el actual cura -no se sabe si con algún apoyo desde la Conferencia Episcopal- no respalda las demandas de los campesinos, a pesar de cartas pastorales que demandan justicia y reparto de tierras en el campo.

No apoya los derechos laborales, a pesar de la posición oficial de la Iglesia. En suma, actúa en contra de la doctrina social de la Iglesia y ello es contrario a la actitud solidaria que la Iglesia debiera mantener en el país. Es, en definitiva, la destrucción de la fe dejando sin apoyo a la gente.

Pero hay más. Por información recabada en las comunidades, parece que el actual cura actúa siguiendo las demandas de los finqueros de una región, que, como se sabe, representan el modelo de la finca cafetalera y ello habla de la dimensión de los problemas sociales que hay.

Crisis por la caída de precios, bajos salarios, irrespeto por los derechos laborales, ausencia total del Maga y su ministrito y un largo etcétera. A lo cual se agrega una enorme finca dedicada a la producción de piña para la exportación, que tiene en su haber el desvío de un río en perjuicio de las comunidades de pobres.

Ante ello parece de muy mal gusto que un cura que debería tener en los pobres un público objetivo, hace lo contrario y atiende con demasiada cortesía a los mercaderes del templo. Son los hechos.

A veces queda la impresión de que, incluso, la fe se está privatizando en algunos sectores con el apoyo de ciertos curas que -antes de andar tocándole las chiches a las patojas que se confiesan, o comprando automóviles de lujo sin practicar los principios de la caridad o sin llamar a misa tocando la campana, como un cura de la zona 3 de la capital-, deberían de atender las urgencias de los pobres de la ciudad o de los campesinos y campesinas.

Que después no se quejen si la gente opta por las sectas de diferente denominación, o si la gente termina por dejar una fe que en los hechos apoya a los pudientes, con una visión neoliberal de la fe, por lo menos en esa región de finqueros del país.

Es claro, por otra parte, que hay sacerdotes que son fieles a su vocación, a sus principios y que tienen en los pobres el norte de sus prédicas y sus actividades, y reivindican el pensamiento y acción de monseñor Juan José Gerardi. Pero en el caso del cura de Génova, no.

Finalmente, me parece de importancia señalar que en el caso de los campesinos de Génova y de otros municipios de la región, la lucha por sus derechos -incluidos los laborales, la tierra y el derecho a la alimentación-, debe continuar con o sin apoyo de curas como el que se señala. Y antes de que me digan digo: no creo que sea un terreno en el cual la Iglesia solidaria no deba participar. Por el contrario, es un lugar ideal para el acompañamiento pastoral.

Fuente: www.prensalibre.com


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