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Niños en oferta
Por Miguel Angel Sandoval - Guatemala, 1 de diciembre de 2006
mszurdo@hotmail.com

Uno de los fenómenos más perversos en la vida nacional es la venta de niños. No hablo de adopción, institución por la cual tengo el mayor respeto, sino del negocio inescrupuloso que desde hace años se desarrolla en nuestro país a un ritmo impresionante. Es la razón por la cual se demanda, desde las organizaciones de defensa de los derechos del niño, la vigencia plena y cuanto antes del Convenio de La Haya en adopciones.

El punto es sencillo. Con las formas actuales, las adopciones son un mercado. Con casas de engorde de niños comprados a madres que no los pueden tener, prostitutas que no pueden mantenerlos por el oficio, compras anticipadas con vientres alquilados, robo o engaño, y un largo etcétera.

Y la última novedad, se sabe de hoteles de cinco estrellas con casa cuna para estos menesteres. O sea, complicidades a todo lo largo de una inmensa cadena, que arranca desde un montón de notarios especialistas en transas.

Incluso se denuncia por parte de las organizaciones de defensa de la niñez que hay abogados recién graduados que “alquilan” sus protocolos para que los cabecillas del tráfico de niños o niñas no sean detectados y no acumulen expedientes de “compraventa” de niños.

Es el caso de un abogado que en el último año facturó 500 adopciones, a razón de unos US$20 mil por cada transacción. El resultado puede buscarse en la expansión de la pornografía y prostitución infantil, de las cuales Guatemala es ya un paraíso, o en la compraventa-trasiego de órganos, para trasplantes ilegales.

Quienes defienden estos negocios son quienes se oponen al Convenio de La Haya, que dificultarían enormemente este tipo de abusos contra los niños, pues habría una institución de Estado encargada de los procesos de adopción y un juez que daría el dictamen final. No como ahora, que es como comprar o vender tornillos.

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