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Las reformas de Berger
Por Miguel Angel Sandoval - Guatemala, 11 de enero de 2007
mszurdo@hotmail.com

En una burla del tamaño requerido en época electoral, el gobierno de Guatemala anuncia con todo tipo de fanfarrias que esta en proceso una reforma constitucional, que entre otras linduras, retome y relance los Acuerdos de Paz. La verdad es que hay que tener la cara muy dura y las entendederas idem, para pensar que un anuncio de esta naturaleza puede cumplir el papel de instrumento de la paz. Nada más estúpido.

Siendo serios hay que afirmar que lo poco que queda del espíritu de los Acuerdos de Paz, no pasa hoy día por las reformas constitucionales, que por lo demás, se pretende hacer aprobar antes de las elecciones y sancionar en una consulta popular para la segunda vuelta. Parece que nos quieren ver la cara de pendejos, de la p a la o, como diría Chávez.

Pero el punto es que se pretende meter en un mismo saco las reformas de los Acuerdos de Paz, junto con la aprobación de no-se-que- idea respecto de Belice. Si se venden o no los supuestos derechos de Guatemala sobre Belice, o si se negocia con ellos, o si se hace un guiño de ojo a los países del Caribe, o saber que, pero se quiere cerrar cuanto antes el capitulo Belice para tener un acuerdo comercial con ellos y venderles verduritas, supongo.

Y claro, se busca ganar la atención de la gente ofreciendo en las reformas la disminución del numero actual de diputados, con lo cual todo mundo estaría de acuerdo, dado el mal desempeño de las ultimas legislaturas, pero sobre todo, para intentar meter en cintura la única instancia que a la fecha no responde a los deseos e instintos de la oligarquía derechista.

El punto es que el llamado relanzamiento de la paz y las reformas constitucionales que se proponen, en una operación mediática, y sobre todo, de dispersión, lo que no contemplan son aspectos esenciales de los compromisos de la paz. Entre estos están la reforma tributaria que el país demanda con urgencia, la reforma agraria que es la única vía para impedir desalojos violentos, emigración hacia el norte de regiones campesinas sin trabajo y disminución de la violencia por la disminución del desempleo que la misma generaría. De todo esto no se habla en las llamadas reformas constitucionales para relanzar la paz.

Ya he dicho que lo que quieren es relanzar la paz pero al carajo, y nada de retomar el contenido de los acuerdos, ni nada por el estilo. Ya sabemos de eso.

Por este conjunto de razones habría que exigir primero que las llamadas reformas incluyan lo relacionado con lo fiscal y lo agrario, y por supuesto todo lo que corresponde a los derechos de los pueblos indígenas. Que se contemple, además, una declaratoria unilateral de aceptación de la independencia y soberanía de Belice, que esto se haga con participación social en un proceso claro de consultas informadas. Si esto se produce pues de plano se podría pensar en apoyar una reforma constitucional.

De lo contrario nuestro más claro y profundo rechazo.

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