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Letra con Filo
Calvario cotidiano
Por Miguel Angel Sandoval - Guatemala, 8 de febrero de 2007
mszurdo@hotmail.com

Con la festejada inauguración de Trasmetro hemos visto el punto de colapso urbano hacia el que nos dirigimos. Dos o tres horas como mínimo para que los vecinos de Villa Nueva puedan llegar a su trabajo en la capital. Alza en el costo del pasaje para estos miles de ciudadanos y ciudadanas, pues ahora hay que pagar el costo de un pasaje desde diferentes lugares hasta el llamado Centra. Gasto inaudito de combustible, contaminación brutal, horas de espera para poder abordar una solución de transporte y un largo etcétera.

Sin duda el Trasmetro es un intento de solución para un viejo problema: La falta de un servicio de transporte colectivo, que desde hace muchos años se desenvuelve en medio del más absoluto caos y de la indiferencia de sucesivas administraciones municipales. Resulta que el problema no puede ser abordado y resuelto solo por la alcaldía metropolitana, pues la expansión urbana, caótica como ha sido, tiene en los municipios de Villa Nueva, Amatitlán, Chinautla, Mixco, y muchos otros, un problema sin atender, menos resolver.

Hace ya muchos años, Manuel José Arce, hablaba de la posibilidad de utilizar el espacio dejado por el ferrocarril para intentar una solución de transporte colectivo que fuera desde Amatitlán o Villa Nueva, hasta Llano Largo en el kilómetro 16 de la ruta al atlántico. Esto es, atravesando la ciudad de norte a sur. Decía Manuel José, "si se utiliza la vía existente, con un cabezal se podría jalar varios vagones". Manuel José, un poeta, era parte de la corporación municipal de Manuel Colom Argueta. De entonces a la fecha el tema sigue en pie. Y a pesar de las voces "serias y objetivas" que dicen que el tren rápido en la vía del ferrocarril es un sueño, me parece que lo que hace falta es poner en la balanza los costos y los beneficios, los intereses sociales y los empresariales y luego tomar una decisión.

La posibilidad de utilizar la vía férrea sigue intacta. Claro, hay derechos adjudicados a quien sabe quien, sacrosantos derechos que no se paran a pensar en las necesidades sociales, colectivas; pero el punto es que se podría utilizar, apelando a los intereses mayores de la ciudadanía y el carácter de emergencia social en que vivimos, y así generar una solución de más amplio espectro, incorporando nuevos ramales, terminales para el transporte foráneo, y por supuesto, reorganizando el sistema de autobuses.

La ciudad capital es una mega ciudad, con problemas propios de un conglomerado urbano de esas dimensiones, pero la miopía de Tumuni, limita el esfuerzo de solución para el transporte al casco de la vieja ciudad, que en los últimos 25 años se ha desbordado y ya no existen limites entre los municipios circunvecinos y la capital. La frontera (es una manera de decir) entre la capital y Mixco es inexistente, igual entre la capital y Villa Nueva. Al norte, la misma historia y hacia donde se mire. Pero no hay visión integral del problema.

Por ello los graves incidentes de los últimos días, con 20 kilómetros de congestionamiento vehicular como lo reportan todos los medios de comunicación. El transmetro no es la respuesta, pues esta pensado para que sirva de vitrina electorera, antes que de solución integral al agudo tema del transporte colectivo. No es casual que los vecinos de Villa Nueva se quejen de que están peor que antes, y que la cacareada solución no les beneficie en nada y solo les complique mas la vida por los espectaculares atascamientos en las mañanas y las largas colas de espera en las tardes.

Creo que es un error profundo pretender que el Transmetro es la solución. Podría ser parte de una solución siempre y cuando se tomaran las medidas adecuadas, entre las cuales, extender el recorrido del mismo hacia Villa Nueva antes que iniciar otro caos vial en la Roosevelt. No se trata de descalificar el esfuerzo, sino de hacer ver que la solución debe ser integral y en ello las diferentes corporaciones municipales deben participar, y sobre todo, debería de haber una participación del gobierno central, pues el caos vial y las pérdidas en tiempo y en recursos, afectan la ya debilitada economía doméstica de la gran mayoría de personas que ahora asisten con resignación y coraje mal disimulado, a un caos producto de la mala planificación de las autoridades, y la tendencia a priorizar aspectos secundarios de un problema que llegó al punto de colapso.

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