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Letra con Filo
A proposito de las izquierdas, alinazas y nuevos tiempos
Por Miguel Angel Sandoval - Guatemala, 15 de febrero de 2007
mszurdo@hotmail.com

En alguna ocasión escribí que el ámbito de la izquierda iba mucho más allá de lo partidario. Y agregaría, de las estructuras tradicionales del movimiento social, esto es, sindicatos y otras asociaciones como las ligas campesinas o las organizaciones estudiantiles. Que el ser de izquierda abarcaba también el ámbito cultural y en general, todo aquello que correspondía al estado de ánimo de diversos grupos sociales, organizados o no, que tenían en común la idea de que era posible vivir mejor, con un buen grado de equidad o igualdad.

Es la predica histórica del movimiento socialista en general, pero también de otras expresiones ideológicas o políticas que a lo largo de la historia se han planteado un mundo mejor. Tal el caso del cristianismo en su primera época y luego las expresiones de la teología de la liberación. Igualmente en las demandas de los pueblos indígenas por el reconocimiento de sus derechos. Las diferencias se pueden encontrar cuando se discute sobre el rol del partido político u organización, que encabezaría esta demanda, o en el modelo económico que se impulsaría, y finalmente en el tipo de estado a construir.

En otro terreno, en las formas de lucha para conseguir alcanzar el poder para realizar el ansiado proyecto. En el pasado reciente vimos ello alrededor de la opción armada y la opción no armada, y a partir allí, muchas variables de ismos que enturbiaron el debate y la comprensión de las tareas que se debían impulsar. Como se puede ver, el punto no se resume en la existencia de una o mas siglas que reivindiquen ser los portadores de las demandas de la izquierda; de igual modo, el debate no se reduce al espacio que ocupan las diferentes organizaciones gremiales. Hay un amplio terreno que es indispensable pensar cuando se habla de la izquierda.

Es por ello que el planteamiento de un frente político y social de izquierda, que posteriormente se definió como MAIZ –MOVIMIENTO AMPLIO DE IZQUIERDA- no se limitó nunca a las expresiones políticas partidarias. Antes bien, partió de la idea de que la izquierda, o mejor, las izquierdas, se encontraban en diferentes ámbitos, en diferentes espacios, en diferentes organizaciones del tipo que estas fueran; de mujeres, campesinas, sindicales, ambientalistas, académicas, de informales o de trabajadores migratorios, y en el ciudadano común, pero que vive día con día el infame modelo económico y político que existe en nuestro país.

Y de manera particular en un país como Guatemala, en las diversas organizaciones indígenas que con diferentes expresiones, acentos y agendas, demandan un nuevo modelo de convivencia, un estado no excluyente, derechos políticos plenos; algo inexistente en toda la época colonial y republicana.

Y esa sigue siendo la apuesta. Sumar la mayor cantidad de voluntades pero sin limitarse al ámbito restringido y desgastado de los partidos políticos. Aun si los mismos son de izquierda o tienen un ideario de izquierda.

Desde MAIZ, creo que URNG hace una apuesta por éste signo de los tiempos, y las realidades en que vivimos. Por supuesto que no sin alguna dificultad, pues no podía ser de otra manera; aunque sin duda el plantearse jugar el rol de vehiculo de otras expresiones sociales o indígenas, individuales o colectivas tiene sus complicaciones.

Pero no se crea que los partidos políticos de izquierda en otros países hayan pasado de noche por estos procesos. Valdría la pena señalar que países con procesos tan disímiles, como Venezuela y Bolivia, Ecuador o Argentina, vieron desaparecer partidos y organizaciones que no hace mucho reivindicaban ser de la izquierda, o mejor, ser las únicas expresiones de izquierda. El balance que se puede hacer es claro al respecto. Desaparecieron o están en vías de desaparecer. Se trata sin duda de una lección de suma importancia.

En los cuatro países mencionados, la izquierda social, política, gremial, cultural, y en dos de ellos, con los indígenas, hizo su entrada en escena dejando de lado cuanta expresión partidaria anquilosada se puso en el camino. Y por supuesto es algo sobre lo cual se reflexiona poco.

Para el caso guatemalteco, la propuesta y al mismo tiempo apuesta de MAIZ nos habla de dar paso a una triple alianza, en la cual estarían, lo político (partidos) lo social (diferentes organizaciones gremiales o sectoriales) y lo étnico (las organizaciones del movimiento indígena). Agregaría que esta triple alianza pasa por respetar las identidades, autonomías, agendas y otras características propias de cada agrupación, pues es la única forma de superar los viejos esquemas de relación entre partidos y movimientos sociales, entre partidos y organizaciones indígenas.

De alguna manera es este aspecto, la relación entre izquierdas y movimientos indígenas, lo novedoso que nos viene desde sur, particularmente con el proceso boliviano, que en su momento aborde en el artículo, “El mensaje Boliviano Leído desde Guatemala”, publicado en enero del año anterior.

Es en esa perspectiva que deberíamos intentar una aproximación al fenómeno de la unidad de las izquierdas, o si se prefiere, al proceso de alianzas entre diferentes actores que se ubican en esta gran corriente de pensamiento con todas las variables que se pueden enumerar.

El futuro próximo dirá hasta que punto se puede materializar y desarrollar esta triple alianza con todos sus matices, y sentar bases para el desarrollo a mediano plazo de una alternativa atractiva e incluyente, y ver entonces, hasta donde los agoreros del desastre y de la insatisfacción son capaces de una mínima rectificación en sus visiones premodernas.

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