Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Letra con Filo
El Himno en San Andrés Sajcabaja
Por Miguel Angel Sandoval - Guatemala, 21 de agosto de 2007
mszurdo@hotmail.com

Luego de una caminata multitudinaria en la cabecera de San Andrés Sajcabaja, departamento de El Quiché, este domingo por la mañana, hicimos una concentración en el parque de la localidad. Al inicio de la caminata, se intento organizar por grupos de edades, con niños encabezando el desfile por el respeto que existe en la cultura maya por la nueva generación, y a continuación, hombres y mujeres; en fin, esfuerzo en vano pues llegamos al parque central de San Andrés, totalmente arremolinados. Nada extraordinario que no se haya hecho o dicho antes en una concentración de URNG-MAIZ en la actual campaña electoral. Sin embargo, en Sajcabaja hubo un detalle que merece un comentario especial.

Al inicio del acto en el parque central, el maestro de ceremonia pidió a la concurrencia, la mayor atención de todo mundo para escuchar las notas del himno nacional. Y todo mundo en actitud de circunstancia. A continuación se escucharon las notas de la Granadera y supuse que se trataba de una equivocación, por demás normal en este tipo de eventos. Pero resulta que no era equivocación sino que a mi juicio, del desconocimiento de un himno que se pretende nacional pero que no es percibido así en las más diversas comunidades del país. Las razones son varias, una de ellas el idioma y otra, la baja escolaridad que impera en muchas regiones del país.

La Granadera, es una marcha utilizada para cuando llega el presidente a un acto, o cuando se hace una ceremonia que amerita esta música, aunque por supuesto de acuerdo a los usos y costumbres citadinos y de los principales centros urbanos. Es esto lo que me da la razón cuando señalo que el himno actual, no es necesariamente nacional y tiene un radio de acción muy urbano y muchas veces verdaderamente protocolario, oficial y paraoficial, pero que no corresponde exactamente, a las necesidades de construir la nacionalidad guatemalteca. Para que fuera nacional habría que enseñarlo y cantarlo en los diferentes idiomas, actualizarlo (en el pasado se hizo en varias ocasiones) A pesar de todo, se insiste que es nacional y ello incluye, la poca identificación que existe con el mismo en diversos lugares del país.

Por ello recuerdo la gracia que me hizo en un foro realizado en la Universidad Rafael Landivar, que un estudiante preguntara con cierto enojo o preocupación, que yo no cantara el himno pues me parece que en efecto no representa la unidad nacional ni la nacionalidad de los y las guatemaltecas, y además, para ello se utiliza la música con el coro cantándolo. Acaso, repito, se le considera nacional, en las áreas urbanas y de mayor escolaridad, pero no en todo el país.

San Andrés Sajcabaja no es una región de las mas aisladas del país pues se encuentra en una carretera de regular a mala apenas a una hora de Santa Cruz del Quiche y está integrado, en su mayoría por indígenas de la etnia Kiche. No obstante esta pequeña distancia, es necesario, cuando se hace un discurso, hablar en el idioma o acudir a una traducción, lo cual es mi caso. Por ello digo que el himno a la gente le viene del norte porque no lo entiende, ni le interesa, pues además, dice cosas que no forman parte de su vida ni de su historia. Así de sencillo.

Ocurre igual con el asunto de la poca escolaridad. Se sabe que en las escuelas es donde se enseña con fervor el himno nacional y que uno tiene que escucharlo muchas veces, y en ocasiones con maestros o maestras sin capacidad musical y entonces un himno largo y con palabras y conceptos que no forman parte de la cotidianidad, se pierde, se olvida y solo se hace la finta de cantarlo en actos protocolarios. Es el caso en San Andrés Sajcabaja, con el agravante que en esta ocasión se confundió con la Granadera. Por suerte que esta ultima no tiene letra.

Es éste, el recuento de un mitin de campaña realizado este domingo, luego de haber visitado, un día antes, a las Comunidades de Población en Resistencia, CPR, en la zona reina de El Quiché, que ahora que ya no están bajo los bombardeos de aviones o helicópteros, pero igual, resisten al mal gobierno organizando la producción como antes, solo que ahora, en la legalidad y con la disposición de mejorar sus condiciones de vida, vía los votos, y con el objetivo de ganar la alcaldía de Uspantán.

El viernes por la noche, antes de dirigirnos hacia Cobán, de donde salimos para la zona reina, asistimos a un mitin en la concha acústica de puerto Barrios, a pesar de que la municipalidad del puerto negó el uso de la electricidad para realizar el acto. En esta ocasión, fue para sentir el calor de los sindicatos bananeros, de salud publica, y portuarios, en un acto diferente a muchos que hemos realizado en otros lugares del país, pues en el puerto, la gente inicia su concentración por la noche, a eso de las 7-8 para gozar del fresco de la noche. Seguramente el problema de la seguridad no es tan grave como en el resto del país que a las 6 o 7 de encierran en sus casas. Pero lo importante de esta reunión, es que se trata de sindicatos con tradición y que ahora dicen abiertamente que su compromiso es con el proyecto político de URNG-MAIZ, y están llamando al voto por la mazorca.

Finalmente, ahora que nos acercamos al fin de esta campaña política, no está demás hacer un llamado al voto conciente y comprometido con la izquierda, y a defenderlo de manera organizada el 9 de septiembre. Es al menos lo que hacemos desde el proyecto político URNG-MAIZ, con el refuerzo de Don Mazorcon que se ha convertido en el personaje que llama al voto por la izquierda. Así que hasta la próxima semana.

www.albedrio.org


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.