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Letra con Filo
¿La crítica de izquierda?
Por Miguel Ángel Sandoval - Guatemala, 3 de octubre de 2007
mszurdo@hotmail.com

Como era de prever, los resultados electorales de las organizaciones de izquierda tienen el efecto de caja de Pandora. Al unísono se dice, “lo advertí”. Y ello por supuesto corresponde, de manera general y con las salvedades del caso, a la práctica de situarse a cierta distancia de los procesos, y a posteriori, realizar análisis que tienen normalmente, el pequeño defecto de que nunca son introspectivos. En estas notas solo me quiero referir a tres temas puntuales.

1.- la critica y los críticos envejecieron sin aportar nada que no sepamos. La idea de que existe una crisis o estancamiento de las formaciones de izquierda no es nueva, se inicio desde la época del conflicto armado y se mantiene a la fecha; antes fue por oposición a la guerra o a la forma en que ésta se desarrollaba; después fue sobre los Acuerdos de Paz y lo incompleto de los mismos. Y a continuación sobre la manera de impulsar el proceso de lucha política en la fase de la construcción democrática, o sobre el alcance de las alianzas y los recortes programáticos necesarios, etc. Pero la critica no pasa siquiera, por formular vagos llamados a la autocrítica, y se limita a considera que “el infierno son los otros” pero no ha propuesto mucho que merezca la pena anotar en los últimos años.

Es el reciclaje de lo dicho en una y otra ocasión, y de manera general con la idea siempre tentadora de correrse al centro como una manera de no perder mas espacios; solo que ese corrimiento deja cada vez mas desencantados. A quienes lo intentan y a quienes lo proclaman. Un caso interesante es el de Edelberto Torres y lo menciono por mi respeto y estima pues no vive agazapado, cree lo que dice y trabaja por ello. Antes de las elecciones hizo escritos llamando a que se hiciera alianza con el proyecto de Winak. Sin pensar mucho en el programa, en la naturaleza de las otras alianzas. Todo porque, aparentemente, la personalidad de Rigoberta Menchú era suficiente para convertirse en alumbradora de una nueva época.

Sin embargo ahora dice tranquilo, no esperábamos mucho y ahí están los resultados. O incluso, se desencantan quienes se entusiasman , como si con ello se hiciera un aporte significativo a la interpretación de los fenómenos políticos y sociales, o de la lucha que se hace desde la izquierda. Es cierto que se encuentra dispersa, fragmentada, pero aún, y por suerte, defendiendo el proyecto histórico de la revolución guatemalteca, no importa si maltrecha o reducida. Pero es la lucha concreta.

Otros analistas o comentaristas, diría, no logran pasar de las viejas críticas al comandantismo, al verticalismo y a otros ismos de la misma especie. Ello sin dar paso a alguna propuesta interesante como no sea la cita de algún sociólogo notable o la experiencia de partidos de otras latitudes. Fuera de ello la aridez y la diatriba. Nada más. Pero sin llegar a ponerse ninguna camiseta. Todo aséptico. Todo impoluto. Los errores son de los otros.

2.- Los resultados electorales no son satisfactorios. Punto. Hay sin embargo muchas aristas que se escapan al ojo poco informado, pero sobre todo, a quienes no quieren informarse y continuar repitiendo lo que ya sabemos. Sin embargo se deja de lado el hecho de que en el caso de la URNG-MAIZ, tuvo unos 100 mil votos con un programa de izquierda, y con claros llamados a la organización social para defender la agenda social mas allá del evento electoral; ello nos habla de una apuesta de mediano y largo plazo. Pero además, la mayoría de estructuras departamentales de URNG-MAIZ, ya hicieron sus balances, analizaron sus puntos débiles y renovaron el compromiso con la agenda y el programa de la izquierda, tanto en lo social como en lo político.

En otra perspectiva, me gustaría que los críticos la izquierda demandaran algo de decoro por parte de las autoridades electorales, y dijeran con todas sus letras que gran parte del trabajo electoral tuvo tres aspectos que no se animan a decir con todas sus letras; a) la información y encuestas fueron manipuladas y sobre ello tengo información de primera mano; b) hubo fraude sistemático en varios lugares y con ello se perdieron varias alcaldías y por lo menos dos o tres diputaciones y, c) los partidos que llegan a la final, así como otros, particularmente el de gobierno, violentaron de manera sistemática la antidemocrática ley electoral y de partidos políticos. Todo la pesar de que Edelberto diga que ¡ganó la democracia! En suma, sin estos “detalles” cualquier análisis es por lo menos sesgado. Habría que agregar que según la publicación Tinamit, [1] hay 827,202 empadronados con nombres duplicados o triplicados, y alrededor de 63,800 cedulas duplicadas. ¿Gano la democracia?

3.- Una propuesta. Mas allá de casos como el de Edelberto, que ha hecho de las ciencias sociales su trinchera, en otros, hay mucho de superficial, y de la práctica nacional de la descalificación, pero ello ya se sabe. En todo caso quiero hacer mención de algo que no puede dejar de ser señalado.

En la época de la guerra de viet-nam, un poeta guatemalteco, Arqueles Morales, decía a propósito de múltiples opiniones criticas sobre la guerra e incluso sobre la forma y manera en que esta se conducía, “No hables nunca de Viet-Nam si no es desde tus actos”. Lo traigo a la memoria por una sola razón. Muchas personas que hablan del mal desempeño electoral de la izquierda asumen de manera clara el “no voté”, no participe, y les falta decir, voten por cualquiera menos por la izquierda.

Pero hay algo más. La izquierda en nuestro país tiene varias vertientes, una de ellas la política y como parte de su agenda, lo electoral. Pero hay también lo social y en ello no veo que se tenga por parte de muchos de los críticos una actitud de compromiso. Incluso no llegan siquiera al ritual de acompañar las marchas del 1º. de mayo o del 20 de octubre. Es así el nivel de compromiso que hay con las luchas sociales.

Por todo lo señalado, que por cierto es absolutamente inicial, me gustaría convocar a todas las plumas que ahora se preocupan por la izquierda, al menos para los siguientes compromisos:

a) que hagan suya la agenda de defender de manera activa el expediente agrario, pero a fondo;

b) que se divulgue de forma sistemática, comprometida y se accione a favor de las consultas democráticas contra la minería de cielo abierto.

c) un compromiso para acompañar las demandas sociales de mejor salario y de empleo, d) luchar de manera clara y sin concesiones por una verdadera reforma a la ley electoral y de partidos políticos.

e) luchar por una nueva fiscalidad, sin caer en el lugar común del pacto fiscal.

Estos cinco puntos, y los derechos indígenas y la equidad de género como elementos transversales, nos aproximarían a una agenda común y podríamos pensar en convocarnos a un esfuerzo compartido de hombres y mujeres democráticos que hacen de la lucha social su punto de apoyo, su compromiso, su razón de vida.

Y el otro compromiso, acaso el mas relevante, es que antes de estar dando por sentado la muerte de la izquierda, se hiciera el esfuerzo por entender el régimen neoliberal que impera en nuestro país, luchar de manera activa desde lo social, lo académico y lo político para desmontarlo, y preocuparse por las perspectivas políticas que tenemos hoy en nuestro país, sobre todo, si se verifica la tendencia que presenta la ultima de las encuestas de Vox Latina.

De esta manera estaríamos dando paso para un fortalecimiento de la izquierda en todas sus expresiones y a la larga a construir esa izquierda por la que se dice estar luchando pero que en los actos no lo parece, o por lo menos no se revela con la fuerza que ello amerita.

[1] Tinamit. Guatemala, 13 de septiembre de 2007.

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