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Letra con Filo
El Che, una lección de ética
Por Miguel Ángel Sandoval - Guatemala, 9 de octubre de 2007
mszurdo@hotmail.com

Hace ya cuarenta años que el Che fue capturado en la selva y asesinado en un pueblecito de Bolivia. De entonces a la fecha su imagen recorre el mundo, y si se quiere el mundo de los jóvenes. Desde el ya lejano Mayo francés en 1968 con las revueltas estudiantiles, hasta las ultimas demostraciones en el Foro Social Mundial, la efigie del guerrillero argentino-cubano esta presente. La revolución cubana sigue a 90 millas del imperialismo norteamericano, mientras el campo socialista terminó sin pena ni gloria, y los pobres y explotados del mundo siguen a la espera de su liberación.

Un mundo bipolar con la emergencia del tercer mundo y sus problemas y demandas urgentes, dio paso a la globalización, al pensamiento único, y a una visión mundial que no tiene de manera aparente, relación con la existente en la época del Che. Sin embargo, su mensaje es mucho más actual que nunca, y más urgente que nunca, sobre todo si se deja de pensar en el Che Guevara solo en términos del guerrillero heroico y la urgencia de una guerra de liberación en el ámbito mundial.

Hay en Ernesto Guevara, una propuesta de construcción socialista y de lo que denominaba el hombre del Siglo XXI. Plantea como nadie, el debate entre los estímulos materiales y los morales como la palanca de la revolución. Eleva el trabajo voluntario a una especie de categoría ética. Hay igualmente, una construcción teórica para la explicación de la revolución cubana. Existe en su pensamiento un enorme espacio para el internacionalismo y nuevas relaciones internacionales; hay la critica al burocratismo, a la mediocridad. Hay en suma, un pensamiento completo.

En el Che, encontramos acaso la expresión mas acabada de unidad entre la teoría y la practica, entre decir y hacer, entre los peligros y los principios, entre el trabajo manual y el intelectual. En suma, constituye un momento único de encuentro entre aspectos contradictorios que en él se unen para darnos una lección de ética y de principios. Es la condición de revolucionario del Che lo que lo lleva a esa síntesis perfecta entre acción y discurso. Y ello es lo que en el ámbito mundial se le celebra, es lo que atrae de este personaje singular e irrepetible.

Y es lo que queda nítidamente planteado en su carta a Fidel: cuando dice que renuncia a lo mejor de su condición de constructor y creador, a sus seres queridos y a un pueblo que lo había admitido como un hijo; y que hace formal renuncia de su cargo de ministro, de su grado de comandante, de su condición de cubano. Es decir que renuncia a lo que medio mundo aspira, una cuota de poder, reconocimiento. Todo ello para luchar contra el imperialismo donde quiera que se encuentre. Sin duda una renuncia que solo la reconforta la idea de la liberación de la humanidad.

Esa renuncia guevarista, motivada por una idea, por un principio, por una vocación, es lo que cautiva en el ámbito planetario. Sobre todo cuando sabemos que hoy el mundo se define por que tiene cada individuo, por lo que posee una persona, por el sálvese quien pueda, por el credo neoliberal; antes que por la existencia de un alto nivel de compromiso ético, de la solidaridad o el compromiso internacionalista. En el reino del individualismo y del pensamiento único, no cabe y no se entiende y es fuente de asombro, una renuncia como la del Che. Y por ello la gesta del Che tiene total credibilidad.

No obstante hay algo que llama poderosamente la atención. Si bien es cierto que la juventud en la era de la globalización y del mundo unipolar se dice guevarista, o tiene en la imagen del Che motivos para identificarse, no es menos cierto que esta imagen no siempre es acompañada por el ideario del Che. Hay una especie de ruptura entre la imagen y la practica. Queda la impresión que se recoge del Che únicamente la imagen, el mito, el símbolo, no así sus ideas, que siguen siendo profundamente subversivas. Y ello merece la más alta reflexión, pues el ideario y la practica guevarista son de absoluta actualidad.

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