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Volveré y seré millones (1)
Por Miguel Ángel Sandoval - Guatemala, 3 de diciembre de 2007

-I-
De manera cotidiana vemos que en Sudamérica se desarrollan hechos o situaciones que en principio no deberían tener mayor significado o relevancia política, menos que los mismos pudieran poner nerviosos a los sectores tradicionales del continente o al gobierno norteamericano. De una parte vemos a Hugo Chávez reivindicando a Simón Bolívar, lo cual se hace desde siempre en las escuelas venezolanas y un poquito más allá. Luego a Evo Morales que nos habla de Tupac Katari, aunque esto si es un poco más complicado pues se trata de un indio cocalero hablando de otro indio revoltoso. Y de manera más reciente, a Rafael Correa que invoca y promueve homenajes a Eloy Alfaro, un liberal que incluso gobernó Ecuador y terminó asesinado en una cárcel como muchos de los caudillos continentales. ¿Pero, que esta ocurriendo en el continente? ¿Por qué la necesidad de estas evocaciones?

Hace apenas unos años, un par de décadas a lo sumo, en Colombia la espada de Bolívar era el símbolo de la resistencia armada del Movimiento 19 de abril, que lideraba Jaime Bateman Cayon. Eran las guerrillas bolivarianas que nos decían en el continente entero, que las visiones de Bolívar estaban presentes en la lucha de las nuevas generaciones. Era el intento de retomar el hilo histórico y dejar de utilizar la imagen del libertador solo como pieza de decorado en desfiles militares. Una década después, siempre en Colombia, se integro la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar. Y antes en Venezuela, hubo guerrillas de la primera época post revolución cubana, que tenían en su ideario la evocación de Bolívar.

Mas al sur, en Bolivia, hubo no hace muchos años un grupo guerrillero denominado Tupac Katari, del cual formó parte el actual vicepresidente boliviano y la razón por la cual estuvo varios años en la cárcel. Ahora, y con el fuerte liderazgo del presidente Evo Morales, un indígena Aymara, en Bolivia se rinde homenaje permanente al indígena Tupak Katari. Se impulsa desde el gobierno una era en la cual los derechos indígenas están dejando de ser una aspiración, un sueño, para convertirse en el día a día.

En la cintura del mundo, mientras tanto, el presidente Rafael Correa rinde homenaje al caudillo ecuatoriano, Eloy Alfaro. Y de la misma manera que en los países mencionados, en los cuales hay o hubo guerrilla, no hace muchos años, una guerrilla incipiente se denomino Alfaro Vive Carajo, y con ese lema impulso actividades reivindicando las mejores tradiciones de la gesta de Eloy Alfaro. A la imagen y semejanza del M19, los alfaristas hicieron de la espada de Eloy Alfaro el símbolo de su resistencia. A la fecha la espada sigue en el misterio.

-II-
En los países mencionados las propuestas de la guerrilla se impulsan ahora por gobiernos electos democráticamente. La guerrilla terminó, pero no su agenda, y ello es lo que tiene una relevancia particular. No se trata de que los cambios se hayan querido imponer por la fuerza, se trata de que los cambios por su fuerza, impusieron las vías para conseguirlos. Ahora de manera clara se hace por la vía de millones de votos y ello es algo que merece ser analizado con sumo cuidado. Es lo que Norberto Bobbio dice respecto del derrumbe del socialismo, cuando dice, comunismo fracaso pero la agenda que levanto continua vigente.

No se trata solo de la vía de los votos o de la democracia a secas. Se trata de una agenda social que busca suprimir los abismos de desigualdad y ello es lo que les confiere credibilidad. De la misma manera no se trata de hacer que estos procesos se ajusten a los manuales sobre democracia que existen en las diferentes universidades.

De todas maneras, en los tres personajes que se invocan como una manera de dar legitimidad histórica a los cambios, encontramos, ni duda cabe, un espirito libertario que corresponde a lo mejor de la época en la cual les ha tocado vivir. Así Bolívar es uno de los capitanes de la independencia de España, que además intuyo como pocos la presencia del naciente imperio norteamericano y sus consecuencias sobre el igualmente naciente continente latinoamericano. Es lo que describe Waldo Frank en la biografía de Bolívar [2] . No es casual que todos los llamados a la unidad de América latina, evoquen al libertador.

Mientras que Tupac Katari es líder de una de las muchas revueltas indígenas que se producen en la época preindependentista, que en varios lugares del continente tienen lugar. Una de ellas, la encabezada por Tupac Amaru, en la década de los 70s en el siglo dieciocho, tiene un claro contenido antilatifundista y antiesclavista, y por ello su frase mas conocida es la que reza, “campesino: el patrón no vivirá mas de tu pobreza”.

Es la predica que continua Tupac Catari y es una de las razones por la cual se le recuerda, pero le agrega una frase llena de sentido histórico, de resurgimiento: “volveré y seré millones”. Y este es acaso el planteamiento que se encuentra en las últimas reuniones indígenas que desde la victoria electoral de Evo Morales se producen. Es el espíritu que recorre la cumbre de Tecpan en Guatemala hace apenas unos meses.

Eloy Alfaro, es uno de los caudillos del liberalismo mas esclarecidos y quizás uno de quienes quiso llevar adelante las reformas liberales más progresista. Como se sabe, no pudo culminar el proyecto económico, pero y esto es relevante, la lista de medidas que impulso durante su gobierno, da pie a pensar en un modelo de liberalismo con vertiente social. Es uno de los pocos líderes liberales que fueron capaces de tener una mirada solidaria con los pueblos indígenas. Incluso mucho mas visionaria que el propio Benito Juárez, indígena como era.

En Guatemala, Justo Rufino Barrios es quizás el más reconocido caudillo liberal aun cuando haya en él una vertiente conservadora de suma importancia, como lo es su visión anti-indígena, que permite caracterizar su periodo como el del despojo de las tierras comunidades de los indígenas. .

Creo que sin exagerar, asistimos a un cambio de época y ello se encuentra presente en un imaginario, difuso si se quiere, pero finalmente percibido, olfateado por millones en el continente. Y millones de indígenas de manera particular, pues mas allá de sus diferencias hay un hecho claro: es tiempo de los indígenas, pero ese tiempo solo tiene sentido si se liga a la propuesta transformadora de la izquierda revolucionaria. Es el mensaje de Evo Morales en Tihuantisuyo un día antes de su toma de posición formal como presidente de Bolivia.

Hacer homenajes no tendría sentido si los mismos se produjeran en una época de dictaduras militares, o den presencia de excesos neoliberales como los que hay en la actualidad en algunos países del continente. Pero si los homenajes se hacen junto con medidas progresistas que acercan el homenaje a las nuevas realidades, entonces si se puede hablar de reencuentro de hilos históricos. Eso es precisamente lo que preocupa a los sectores conservadores y de manera particular a los estados unidos. Las razones no hay que buscarlas en la influencia externa sino en el fracaso de un modelo de democracia representativa, que no pudo con lo económico, que abrió las brechas de la desigualdad y que condeno a los países continentales a una absurda como innecesaria dependencia de los EEUU.

-III-
En el caso guatemalteco me parece que si un presidente que se reivindique democrático, mejor aun, socialdemócrata, y evoca con orgullo y le rinde homenaje al presidente Jacobo Arbenz, estaría ubicándose en la corriente de los sudamericanos. Entonces, Bolívar, Tupac Catari, Eloy Alfaro, tendrían la compañía de Jacobo Arbenz, que como sabemos impulso los últimos años de la revolución guatemalteca.

¿Sería posible un escenario de tal naturaleza??

¿Se podría rendir homenaje a Arbenz sin hablar de su legado, como es el decreto 900, o sin hablar de la intervención norteamericana, o sin impulsar cambios por los cuales éste luchó y que aún no se producen en nuestro país?

Creo que sería una buena manera de poner en ascuas a más de alguno.

Escogí la vía de este ejemplo concreto para subrayar la importancia que tiene para los países de la América del sur, retomar el hilo histórico de su vida y de su conformación como naciones, y como democracias liberales, y ahora como países en proceso de tener regímenes independientes, soberanos, y con una agenda nacional que tiene en su desarrollo una visión comprometida con los mas pobres, a la imagen de la teología de la liberación, o de la socialdemocracia del estado de bienestar, o de las revoluciones mas clásicas.

Pero también para subrayar que en nuestro país sería cuesta arriba hablar de un proceso de profundización democrática, de izquierda o socialdemócrata, sin asumir las principales vetas de la historia nacional. O tratando de esconder bajo la alfombra parte del pasado. Y por supuesto, no con evocaciones a un mítico Tecun Uman, sino a algo mucho más concreto: La revolución del 44-54 y el impulso de sus tareas inconclusas.

No se trata de nada maximalista, ni de nada doctrinario. Es apenas la idea de retomar los hilos de una historia que se nos quiere negar (la revolución del 44 es cosa vieja, etc.) y de actualizar las medidas de naturaleza económica, social, política y cultural que se encuentran ligadas a procesos como el que finaliza con Jacobo Arbenz.

No se trata de recrear mitos pues lo que se busca es actualizar los hilos históricos. Nada más y nada menos. Y ello es lo que se puede concluir al analizar, al menos en parte, lo que viene desde el sur, que no es para nada, el fantasma del populismo como lo pretenden hacer creer medios de comunicación desinformados y sobre todo, desinformadores.

Es la vía para que las democracias arrojen algún resultado y ello permita que dejen de ser deficitarias, tal y como lo demuestra de manera consistente el informe de latino barómetro en cada una de sus entregas anuales.

Es de manera sencilla la necesidad de retomar los hilos de las diferentes historias que en muchas ocasiones, como en la nuestra, permanecen truncas pero que ahora con la actualización de las diferentes agendas, estamos en una vía de reconciliar el pasado con el presente para la proyección de un futuro mas ajustado a las necesidades de nuestros respectivos países y de procesos democráticos, que finalmente dejen de ser formales.

[1] Frase del líder indígena Tupac Katari que en 1781 asedio la Paz y posteriormente fue derrotado y ejecutado brutalmente, descuartizándolo por cuatro caballos.

[2] El Nacimiento de Un Mundo. Editora Política. La Habana.

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