Letra con Filo
¿De cual crisis hablamos?
Por
Miguel Ángel Sandoval - Guatemala, 9 de mayo de 2008
mszurdo@hotmail.com
En un abrir y cerrar de ojos, nos encontramos como ciudadanía ante un escenario que prefigura una crisis de envergadura, sobre todo si los problemas identificados no se abordan y resuelven, o por lo menos, se inicia su solución. Hay en la crisis reciente al menos tres componentes: de una parte el ciclo urbano que ya hizo crisis, pues la ciudad esta saturada y no se ve por donde se puedan encontrar soluciones. El otro componente esta dado por las condiciones laborales de los trabajadores del trasporte pesado y un tercero, por el costo de los combustibles.
Para el tema de la saturación urbana es a todas luces urgente encontrar la solución para un anillo metropolitano o en su defecto, un sistema de transporte público que impida las horas perdidas en los colosales embotellamientos. De igual manera hace falta iniciar un ordenamiento territorial serio y medidas en contra el crecimiento anárquico de la ciudad y sus áreas vecinas por la voracidad de las constructoras. En esta perspectiva es bueno decir que son ya unos 20 años de la muni en el mismo sector económico y político y que estas soluciones no se han abordado. Salvo el espejismo de solución que se expresa en Transmetro (una sola línea para una ciudad que necesitaría unas 10 por lo menos).
La posibilidad de utilizar una vía natural (la vía férrea que va de norte a sur) que se encuentra en los activos de Fegua y que atraviesa la capital, no se estudia a fondo y los pequeños problemas como asentamientos precarios y leguleyadas, no permiten tomar las decisiones que hace falta. Adicionalmente hay un componente político que no se puede evadir. La megalópolis que es la ciudad capital, no puede ser analizada sobre el expediente fácil de la “autonomía” municipal pues genera por diversas razones, problemas de envergadura nacional. Es el caso de la última crisis de transporte.
Es cierto que no se puede dejar a su libre decisión a los traileros, pero no es menos cierto que no solo de prohibiciones municipales se puede vivir, así como no se puede por mucho tiempo pensar que el gobierno central y la ciudadanía del país viva prisionera, condicionada o dependiente de la voluntad simple de un alcalde metropolitano. Es algo que debe abordarse y con carácter de urgente. Tanto en términos sociales como políticos.
Los traileros tienen parte de razón. Tu muni también. Pero la solución no es toda del gobierno central. Creo que hay responsabilidades de parte y parte. Por un lado, es de primera necesidad pensar en una solución de largo plazo a la crisis del transporte, así como a la vialidad kafkiana que tenemos, y ello supone medidas dramáticas que no se ha querido tomar. En parte por temores políticos, en parte por intereses económicos, pero estamos en una situación en donde ni lo uno, ni lo otro, puede ser superior al interés social, por lo que es la hora de tomar decisiones.
Hay además algo que no se menciona: el papel de las organizaciones empresariales del transporte. Por la queja de los choferes parece que pagan mal, que no tienen prestaciones laborales, horas extras, turnos dobles, etcétera, y todo lo quieren resolver diciendo, aquí solo mis chicharrones truenan, con lo cual hacen una buena competencia con el alcalde Arzú. Y además de ello, los dos coinciden en aquello que dice, “el que venga atrás que arree.”
Finalmente esta el espinoso asunto de los combustibles. En esto estoy seguro que una vía para su solución es la creación de una empresa estatal de importación y distribución de los combustibles. Y si se quiere una solución más estructural, es modificar de fondo la ley de petróleos y establecer nuevos contratos con las empresas y contar con una mayor participación del estado. Es la vía moderna para tener algo de soberanía energética.
Mientras, el gobierno corre desesperado con un estado de prevención, como lo dispone la obsoleta y represiva ley del orden publico, que por lo demás esta heredada de los gobiernos militares y dictatoriales. Todo por falta de manejo político, y por ausencia de criterio para dimensionar los problemas que están en el fondo del zipi-zape formado por la gremial del transporte y tu muni, con el apoyo manipulado de los choferes. Claro está que si no se abordan los temas de fondo, pues la próxima crisis será para agosto o septiembre, y si les gusta otro mes, en las próximas navidades. Así que ya veremos.
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