Letra con Filo
¡¡¡Alo neoliberales!!!
Por
Miguel Ángel Sandoval - Guatemala, 14 de mayo de 2008
mszurdo@hotmail.com
Uno de los temas que se pone a discusión con el conjunto de medidas gubernamentales para intentar salir al paso de la crisis es que a pesar de todo lo que se diga, el estado si tiene que ver en la regulación de la economía. Es cierto como dije en un programa de radio, que en conjunto se trata de medidas tímidas, que no van al fondo de las cosas y que es necesario reforzarlas. Se trata de medidas que pueden ser apoyadas en parte, señaladas por insuficientes y sujetas de crítica si no hay resultados. Y sin embargo, ello en si mismo, merece ser valorado como un ingrediente que puede animar un debate que en los últimos años se ha evitado, pues la ola neoliberal ha sido realmente fuerte y ha llegado a copar la función publica.
Ahora hay un dato relativamente nuevo. Se trata de hechos entre los cuales se encuentra la restricción a la exportación de arroz por parte de Brasil, Vietnam, India y otros países, así como una pequeña restricción a la venta pública en los EEUU por un par de cadenas de tiendas, que dan como resultado que uno de los pilares del neoliberalismo se cimbre ante los hechos. Sí se puede intervenir en las exportaciones y sí se puede racionar la venta, si ello ayuda a mejorar las funciones sociales del mercado.
Se puede decir que las medidas presentadas por el gobierno de Álvaro Colom, son más de lo mismo, y con ello estaría de acuerdo. Se puede argumentar que no atienden los asuntos estructurales y también estaría de acuerdo. Pero creo que podríamos convenir en un tema: es la primera vez en los últimos años que se habla de tomar medidas desde el gobierno para el control de precios, para la eliminación de la especulación, y para, eventualmente, liberar importaciones y así romper prácticas monopólicas. Sin duda es algo a reflexionar.
Es un aviso de que el mercado no es todopoderoso y que debe estar sujeto a controles. Es igualmente, la constatación de que el ideario neoliberal conocido como el Consenso de Washington ya topó y que hace falta reorientar las funciones del estado y limitar los daños de prácticas sin ningún tipo de preocupación por la nación y por lo social, para dejar así de reivindicar el papel de un estado casi mítico y al borde de la extinción.
Para decirlo con otras palabras, se trata de un café ralo, sin fuerza, sin sabor, sin profundidad. Aunque es bueno decirlo, son medidas que le pararon el pelo a los neoliberales del país, que al unísono han chillado en contra de esas medidas populistas, demagógicas, buenas-para-nada-y-atole-con-el-dedo. Todo porque en esta viña del señor, los neoliberales no han entendido que el mentado consenso de Washington y sus medidas de ajuste, privatizadoras, y de reducción del estado y las políticas publicas, ya vienen de regreso en la mayoría de países de América latina.
Y como no podría ser de otra manera, dicen en coro que hay que rebajar impuestos, que hay que quitarle el impuesto a los combustibles, y que el estado debe ahorrar y gastar menos. En suma, ante las medidas, que como digo son tibias, repiten de nuevo el discurso trillado de la libertad de mercado, de los precios controlados por el mercado y la vida controlada por el mercado. Una vez mas les paso de noche el cambio de rumbo del Banco Mundial y el BID que desde hace tiempo vienen diciendo a quien les quiera escuchar, que hace falta fortalecer el estado, y que el discurso de antes fue equivocado.
Si se preguntara que cual es el proyecto que plantea la izquierda diría que en parte es algo de lo que se insinúa en las diez medidas gubernamentales, que hacen un intento que no logra aterrizar y generar el impacto económico y político que hace falta. A manera de ejemplo diría que sólo en términos de la canasta básica hay un abismo enorme con el nivel de los salarios y por ello, cerrar esa brecha debería de ser una medida que se impulsara de oficio por una formula política de izquierda.
Esto se podría plantear de la siguiente manera: alza general de salarios con control de precios. De igual manera, se insistiría en subsidios a la producción agrícola junto con recursos productivos para la reactivación de la economía campesina, y de pequeña y mediana empresa rural y urbana. Si solo se tomara de manera inicial estas medidas, se podría pensar en un cambio de rumbo en el país.
En todo caso, es necesario que no se pierda de vista lo señalado en cuanto a que es una de las primeras ocasiones en los últimos años, en Guatemala, en que se plantea una intervención del estado, que vaya mas allá encender veladoras para que se modifique el comportamiento de los precios y otras variables económicas, sociales y políticas. Veremos.
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