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Letra con Filo
Ambiente (político) contaminado

Por Miguel Ángel Sandoval - Guatemala, 18 de junio de 2008
mszurdo@hotmail.com

De un día para otro los principales asuntos de la agenda nacional se posponen. Ahora se habla solo de dos temas: el fútbol con una victoria pírrica sobre un equipo de un paisnopais, de 150 mil habitantes, cuya mayoría juega críquet, y del robo de varios millones en intereses jineteados en el congreso. Y se paraliza la discusión nacional de lo urgente para dar paso a los robavueltos de toda la vida, a los políticos sin ética que no se preocupan por el destino del país. Con esos dos temas hay suficiente para distraer a la gente y los temas centrales no pasan. Nadie se acuerda de ellos.

Es una operación política y mediática bien montada, o en todo caso, aprovechable para dejar de lado los temas que mas nos ocupan. Solo con ver los titulares de los grandes medios y el tono de los programas de radio y TV, se da uno cuenta que el país se volvió circo. De un plumazo nos olvidamos de la crisis alimentaria, del transporte y el alza de precio que viene a puro chaleco, de la obligación de sembrar con granos básicos un 10% de las tierras cultivables para contrarrestar la eventual hambruna que viene, la inseguridad que nos rodea y la inoperancia del MP y la corrupción de jueces y magistrados.

Es un ambiente tan contaminado que incluso un fallo de la CC (aunque usted no lo crea) que considera inconstitucional en código de minería, pasa a segundo plano. Nadie se preocupa del asunto minero, menos de las consultas populares con el rechazo la explotación a cielo abierto, y todo parece continuar igual. Mientras tanto continúa la venta de pedazos de país y los contratos que pareciera son hechos con odio a la nación.

Sin embargo no es el caso. Estamos en una situación que desde hace mucho se conoce en nuestro país como de “calma chicha”. Hay un malestar social que da miedo, y ello se percibe en oriente y occidente del país, así como en la tienda de la esquina o la parada de buses. Parece que nada se mueve pero se incuban procesos que por el momento nadie se atreve a definir y a diagnosticar en su desarrollo posterior. Es el reino de la incertidumbre.

Sin embargo en medio de esta situación confusa, y tan cargada de señales, creo que el anuncio de una marcha para el 26 de junio, que iniciaría un ciclo de demostraciones sociales, es un buen momento para quitarnos la modorra y la sensación de que no vamos a ninguna parte. De nuevo es la posibilidad de las luchas sociales y populares lo que nos dicta el rumbo. Es tiempo de demostrar, más allá de los discursos, que estamos por el cambio de cosas y por la acumulación de fuerzas sociales para decir no al neoliberalismo.

No es nada más que situarse en sintonía con los movimientos telúricos que se presienten, de ir al encuentro de las señales de este tiempo. Si no se respeta el derecho de petición, pues creo que se respetará aun rezongando, el derecho de manifestación y movilización social. Así que nos vemos el 26 de junio en las calles de la ciudad de un país, nuestro país, que se resiste a vivir sin apuestas de futuro.

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