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Letra con filo
La paz en Colombia y nosotros
Por Miguel Ángel Sandoval - Guatemala, 18 de febrero de 2013
mszurdo@hotmail.com

Desde que inicio este nuevo proceso de paz entre el gobierno colombiano y las FARC, hemos dicho con la mayor claridad que en Colombia hay motivos de esperanza y que en ese hermano país puede construirse una paz justa y democrática, sin los defectos que ha tenido el proceso en Guatemala. Y uno de los datos más claros, es que en Colombia, hay desde ahora una intensa participación de sectores sociales para hacer del proceso de paz algo realmente participativo.

En esta dirección se inscribe el Foro sobre temas agrarios que realmente ha conmocionado a la sociedad colombiana, y que ha puesto sobre la mesa nacional la enorme concentración de tierra en unos cuantos latifundistas y de manera reciente, la compra por empresas multinacionales de enormes extensiones para proyectos energéticos o mineros, en un atentado a la noción de territorios de los pueblos indígenas colombianos y para la sostenibilidad del medio ambiente.

La invitación reciente que la dirección de las FARC ha girado a la iglesia católica de ese país para viajar a La Habana, sede de los encuentros por la paz, a fin de intercambiar opiniones, sensibilidades, propuestas y de esa manera darle sustento al proceso de construcción de la paz, con la mayor cantidad de actores participando de ese enorme desafío.

Así, la timidez con la cual algunos sectores sociales participaron en el proceso guatemalteco por el formato del mismo y por la negativa del gobierno a ratos compartida por la dirigencia guerrillera, y que posteriormente fueron apartados del proceso, tiene en la experiencia colombiana un aspecto diferente que permite pensar en que la salida debe ser realmente democrática y participativa.

Esta serie de invitaciones se han extendido hacia el Movimiento Continental Bolivariano –MCB- y su presidencia colectiva, representada por Narciso Isa Conde y otros compañeros, para sostener en la Habana, reuniones de trabajo con la delegación de las FARC encabezadas por Iván Márquez. A pesar de los ataques de alguna prensa colombiana, a la que le pesa que el proceso de paz tenga acompañamientos desde la sociedad colombiana y desde el continente latinoamericano.

El MCB, desde hace algunos años se ha convertido en una expresión política continental en donde participan las más diversas fuerzas del continente y mas allá, que reivindican entre otros aspectos, su compromiso con el socialismo del siglo XXI y otras formas de socialismo revolucionario, y que no vacilaron nunca en hacer de la lucha de las FARC y de las otras fuerzas guerrilleras colombianas, un motivo de apoyo claro y decidido.

No es casual entonces, que en una de sus reuniones en Caracas, los asistentes a un encuentro del MCB, escucháramos en medio de ovaciones, en un video, al dirigente de las FARC en ese momento, Alfonso Cano, y que el mismo fuera parte de la presidencia colectiva del MCB. Con esos antecedentes, hoy, el MCB es invitado a la Habana, como lo han sido muchas otras expresiones sociales o políticas.

Y como no podía ser de otra manera, en mi caso, como integrante de la mesa directiva del MCB, me congratulo de esas reuniones a las cuales desde Guatemala les deseo los mejores éxitos.

Adelante compañeros, la paz en Colombia merece esos y muchos más esfuerzos.

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s tanto, el Colegio de Abogados en silencio, la Asociación de Jueces y Magistrados hace silencio vergonzante. Ante ello es necesario decir que un grupo de 18 señalados por la CICIG es apenas la punta del iceberg. La cuenta es mayor, y hay casos emblemáticos que son paralizados por la complicidad para la impunidad por los operadores embozados que pululan en la cloaca del organismo judicial.

Por lo señalado, parecería que lo que toca ahora es la depuración de este antro de la impunidad, con el respeto que me merecen los abogados y jueces honrados, que mientras no se aclare este punto, creo que son la minoría.