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La Agenda pendiente
Por Miguel Ángel Sandoval - Guatemala, 15 de enero de 2016
mszurdo@hotmail.com

Hay una tendencia en medios de comunicación y personas que se dedican al análisis de la política nacional, que consiste en considerar que lo ocurrido a partir de abril del año anterior ya pasó, que el resultado electoral y la ascensión del nuevo presidente, son por lo menos, el fin de una época, al inicio de una nueva, o la victoria inobjetable de la democracia. Sin duda en primera lectura esto puede ser visto así; incluso es normal que esa sea la manera en que se tratan de interpretar los fenómenos políticos. El punto es que el análisis debe ser un poco más sofisticado, considerando más variables, tratando de ser un poco más profundo. Veamos.

Si se analiza sin pasión las jornadas populares del 2015 se puede llegar a una conclusión: ninguna de las reformas planteadas como indispensables por los distintos sectores se convirtió en políticas públicas reales. O en referentes para la actuación política del gobierno y de los otros sectores organizados de la sociedad. Seguimos a la deriva.
Es cierto que hay algunos avances, como podría ser el reconocimiento del nuevo presidente al movimiento que desencadenó fuerzas en contra de la corrupción y la impunidad, pero que sobre todo, apostó por una nueva forma de vivir y hacer política. Es igualmente cierto que existen nuevos actores políticos y sobre todo sociales que demandan más espacios, pero que de forma creciente, demandan cambios efectivos, y no solo en la forma de hacer política, sino en el fondo de las estructuras sociales y económicas del país.

Es probable que esto no se quiera admitir, pero sin duda es parte de la agenda que se debe de abordar en los próximos meses y años. Si dejamos que la agenda de los compromisos de la paz se enmoheciera en las gavetas, no podemos dejar que las nuevas demandas, que en esencia están ancladas en la agenda de la paz, se pudran a su turno. Es el más grande desafío.

Creo que sin duda vivimos un tiempo de reformas, y ello porque el país no aguanta más a vivir como hasta ahora. La corrupción es solo la punta del iceberg, pero hay otros temas que deben ser abordados y resueltos con una visión nueva. Menudo problema en una clase empresarial conservadora en grado sumo y en una clase política que sigo considerando pre moderna.

A vuelo de pájaro varios temas que urge resolver. A. recursos para las políticas públicas que se deben impulsar sí o sí. B. pensar en el modelo económico que tenemos: necesita cambios de fondo. No se puede observar crecimiento económico, aun si moderado, junto a un crecimiento casi exponencial de la pobreza. Eso debe terminar.

Y junto con ello, ajustar a los nuevos tiempos, la seguridad y la justicia. La seguridad debe invertir sus prioridades. En primer lugar el ciudadano, luego las empresas. Y la justicia debe dar paso a la idea siempre reiterada: que sea pronta y cumplida. Agrego, sin dar manga ancha a la impunidad como ocurre en la actualidad. Como se puede fácilmente observar, con estos temas se estaría dando un giro que el país necesita y sobre todo, exige por todos los medios. Estamos con la voluntad de hacerlo, es la pregunta.

Como es fácil concluir, las demandas de las movilizaciones no se han resuelto. Siguen pendientes. Deben ser la agenda nacional.

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