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Pensar de política en voz alta
Por Miguel Ángel Sandoval - Guatemala, 9 de junio de 2016
mszurdo@hotmail.com

"Estamos pues, ante la urgencia de reinventar todos los partidos políticos"

La tormenta anticorrupción si algo nos deja de certeza es que el estado había sido totalmente secuestrado, vaciado de sentido, destruido. Los tres poderes del estado fueron penetrados de manera clara, y no hay nada que impida ocultar esta realidad. Junto con esta constatación no queda duda que el sector privado fue parte de este proceso de descomposición llevado a sus expresiones más vulgares. Empresas como Aceros de Guatemala, bancos como G&T o Banrural, CONASA o el monopolio televisivo, son parte del entramado de corrupción, que la Cicig y el MP han destapado.

Producto de las acciones encabezadas por la Cicig y el MP, con apoyo claro de la comunidad internacional, asistimos a un cuadro que preocupa por el hecho de que no contamos con una salida que vaya más allá de la lucha en contra de la corrupción, lo cual es ya bastante, pero insuficiente para darle rumbo cierto al país. Ese es ahora el gran desafío. La demanda histórica. Los sectores sociales, dispersos como son, han sido un actor de primer orden y de alguna manera con sus acciones son el soporte social de esa cruzada anticorrupción.

Señalo la cuestión de la salida a la crisis pues de parte del nuevo gobierno no se puede esperar mayor cosa. En dos platos, el sistema democrático se encuentra en una encrucijada. Sin salidas a corto plazo, sin perspectivas y con urgencia de fortalecer su institucionalidad y definir un rumbo. Los planteamientos un poco revueltos de "refundación" o "fundación", los llamados un tanto superficiales a una ANC, o al estribillo "que se vayan todos" solo revelan ausencia de sentido político, de correlación de fuerzas, de visión de país.

En este cuadro, la crisis del sistema de partidos políticos es una verdad del tamaño de la catedral. Ni uno solo de los partidos del sistema atina a decir nada, ninguno se pronuncia por nada, nadie se atreve a señalar un rumbo, de seguro porque en su gran mayoría tienen la cola machucada y de alguna manera, la crisis actual solo revela su incompetencia real, su mediocridad política. Estamos pues, ante la urgencia de reinventar todos los partidos, por supuesto solo aquellos que tengan algo que decir y que no crean que los cambios que hacen falta, sean de naturaleza gatopardiana. O sentarse a esperar los tiempos pasados.

Hace falta partidos que sean instituciones de derecho público, con democracia interna, que intermedien ente la sociedad y el estado, que fomenten la ciudadanía, que velen por el respeto del estado de derecho, que tengan códigos éticos, programa político, ideario. Y esto no existe en nuestro país en la actualidad, casi en ninguno de los partidos, sean del signo ideológico o político que sean. Si queremos una democracia fuerte, una economía con sentido social y una sociedad cohesionada, con instituciones que sirvan de algo, el remedio es claro: hace falta construir partidos políticos distintos a los actuales. Punto.

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