Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 13 - 2016

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Ecos de un desfile intramuros
Por Miguel Ángel Sandoval - Guatemala, 6 de julio de 2016
mszurdo@hotmail.com

Las declaraciones del presidente Morales sobre quienes hacen dinero a costa del conflicto armado, o dicho en otras palabras, de aquellos que critican la militarización evidente de su gobierno, no hacen sino evidenciar el escaso criterio que tiene sobre temas tan delicados. Quienes hicieron negocio y lo siguen haciendo, son quienes administran la institución armada con plazas fantasma, con fondos privativos secretos, con injerencia en actividades de “seguridad interna” para lo cual los soldados no están preparados, pues no tienen la menor idea de políticas de prevención del delito. Eso es lucrar. Como lo hace Avemilgua y sus expresiones “civiles” como la fundaterror.

No se trata de polarizar la sociedad guatemalteca, y tampoco se trata de temas ideológicos heredados de la guerra fría. El punto es simple: el ejército de Guatemala, mientras no se demuestre lo contrario, ha sido golpista (¿sabe usted presidente, cuantos o intentos de golpes de estado ha dado la institución que tan mal defiende?) Impulsó durante el conflicto una guerra casi de extermino en contra de comunidades. No es casual que haya juicio por genocidio y deberes de la humanidad, ni que las bases militares se hayan convertido en cementerios clandestinos. Esas son realidades que no son del pasado, que no han pasado. Debería leer un poco más e informarse un poco mejor.

Adicionalmente, le recuerdo algo que debe saber: un oficial kaibil no está preparado para la prevención del delito ni para la seguridad ciudadana. Está preparado para la guerra, para matar, para no rendirse, para atacar sin piedad al enemigo en combate. Y eso no tiene nada que ver con las tareas de seguridad que con terquedad e ineficacia persisten en adjudicar a los militares. No hago juicios de valor, solo planteo lo que es absolutamente claro en todos los manuales sobre seguridad pública y ciudadana. En donde las políticas de combate a la criminalidad pasan en primer lugar por la prevención del delito con políticas integrales no utilizando militares, sino policía civil entrenada, con estudios, con políticas claras. Son los datos fríos, señor Morales.

Finalmente reitero una propuesta: hay que reducir el presupuesto del ejército en un 50% y si se considera que la PNC es débil, fortalecerla con estos recursos para obtener un mejor desempeño. Se trata de una propuesta con el interés puesto en la seguridad ciudadana y con el ánimo de impedir debates sobre marchas y fanfarrias que de nada sirven.

www.albedrio.org


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.