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La antipolítica ¿firme y fuerte?
Por Miguel Ángel Sandoval - Guatemala, 17 de enero de 2017
mszurdo@hotmail.com

Es un dato de suma importancia a retener. En los cuatro puntos cardinales de nuestro planeta la ecuación izquierda-derecha no cesa de agrietarse. Hay muchas razones para ello pero pocas explicaciones. Al menos es lo que uno observa cuando asiste a nuevos fenómenos de eso que llamamos antipolitica. Que podría ser la contradicción entre mercado y estado, o si se prefiere, entre cliente o ciudadano. Pero que tiene en política expresiones muy claras y preocupantes.

El último dato sobre esta tendencia mundial lo leo de manera reciente cuando observo que Francia, una de las democracias mejor armadas en términos políticos o ideológicos, da paso a una situación que bien puede ser rastreada en fenómenos literarios, ensayos teóricos sobre la ideología y ahora en candidaturas alejadas de la ecuación que tiene originen la revolución francesa y que se instalo en el imaginario político del mundo durante un par de siglos.

De manera reciente, el peligro no es la vieja derecha que representa el Frente Nacional de Le Pen, o la derecha neogaullista, sino que un francotirador de apellido Macron, cuyo movimiento En Marcha, lo convierte en la nueva moda en ese país de tantos símbolos políticos. No es algo menor. Es un personaje que por sus planteamientos llama más la atención que la izquierda y la derecha tradicionales pues presenta de una manera, aparentemente nueva, los viejos temas de la política.

Según este nuevo exponente de eso que llamamos la antipolitica, el debate es ahora entre ¡progresistas y conservadores! O que en el tema europeo, la disyuntiva sea entre pro-Europa o anti-Europa. O sea, los mismos problemas con una presentación diferente, que tiene relación directa con la ausencia de nuevas propuestas de las viejas izquierdas y derechas.

Es lo que ha ocurrido en Italia con Beppe Grillo, o en México futbolistas o artistas de películas cabareteras, y ahora en Francia con un joven ex ministro que con mucha superficialidad intenta modifica los datos duros de la política construidos por siglos en ese país. Es lo que ocurrió en Guatemala con el fenómeno del actual presidente. Nuevas formas en el ejercicio del discurso político en apariencia pero viejas conductas en la práctica política.

En días recientes circule un artículo de Terry Eagleton con un titulo provocador: “El discurso posmoderno pasa, el marxismo queda”. Resulta que con todos los nuevos envoltorios a los discursos que presentan los mismos problemas, no hay un solo tema de naturaleza estructural que haya cambiado en algo las grandes contradicciones que existen entre el capital y el trabajo, entre el enriquecimiento de unos pocos y la miseria creciente de las mayorías, o la existencia de potencias dominantes y países pequeños dominados. Esta es la razón de fondo por la cual las nuevas formulas no pasan de ser meras modas pues los grandes temas siguen esperando. Los hechos son tienen la cabeza dura.

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