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¿El objetivo hoy es la democracia liberal?
Por Miguel Ángel Sandoval - Guatemala, 21 de febrero de 2022
mszurdo@hotmail.com


El título de este artículo es provocador y lo interesante seria que se abordara esa inevitable discusión sin acudir a las frases hechas o a la copia de manuales de vieja data. Digo esto pues en los últimos días he visto que amigos más o menos informados, buscan por todos los medios hacer una discusión sobre el socialismo para contraponerlo a la idea de cambios progresistas que hoy por hoy están a la orden del día, mientras que para la construcción del socialismo no hay las condiciones objetivas ni subjetivas que lo permitan. Son los hechos y no las fiebres de orden ideológico que cada quien pueda tener.

Hay unos cuantos dogmáticos de siete suelas que dicen con una mano en la cintura que la demanda por el socialismo en los años 60 sigue siendo la consigna hoy día. Pobrecitos. No toman en cuenta que la URSS y el campo socialista implosionaron por sus propios errores, hace ya unos 40 años. Así de miopes son. Queda la impresión que la ideología se convirtió en fe, inamovible, por cierto, pues la reflexión no entra en la valoración de los postulados que levantan.

Asimismo, no se detienen un momento a pensar en el significado que tiene que hoy China o Vietnam transiten por una economía de mercado dando resultados que sus pueblos aprecian. Cuba no es la excepción. Tratan ahora con la reforma económica, de impulsar reformas de mercado, preservando las conquistas sociales que bien conocemos. Es lo que permitiría un sistema o régimen de tipo socialdemócrata (variable del socialismo) en la perla de las Antillas. Y ello no es nada condenable si junto con esas conquistas se mantiene la defensa de la soberanía, que, en Cuba, si es un tema de profundo sentido ante la presencia del imperialismo en su más alta expresión con los EEUU justo al lado, a 90 millas como sabemos.

En otro orden de ideas, hablo de mis planteamientos políticos hacia los sectores progresistas pues los sectores revolucionarios son escasos y hay no pocos que son profundamente conservadores y aún se reivindican de izquierda, con lo cual le hacen un flaco favor a la agenda de cambios que es necesario impulsar. Hay reaccionarios de izquierda y ello en todo el mundo. Es necesario entender que la gente quiere cambios, pero ello no significa que sean de naturaleza socialista, como lo dice la teoría, pues antes habría que explicar el fracaso de la URSS y el campo socialista, por un lado, o de otro, que China y Vietnam avancen con la economía de mercado como divisa. Menudo lio teórico.

Pero quiero profundizar un poco sobre mi razonamiento para que lo puedan entender los dogmáticos, que en nuestro país son unos cuantos. Hace ya algunos años una tesis se abre paso entre los revolucionarios del mundo. Quien mejor la ha expresado y formulado es Boaventura de Souza, sólido pensador anti neoliberal y promotor de los foros sociales a nivel mundial. En pocas palabras señala que, en las condiciones actuales, los revolucionarios tienen, como tarea, la defensa de la democracia liberal que está en proceso de demolición no solo en Guatemala sino en muchos países del mundo. Más aún: dice que los comunistas deben luchar por la democracia liberal.

Parecería que ello puede ser un contrasentido pues durante los años de auge de una idea de socialismo, el enemigo a vencer era la democracia liberal en todas sus manifestaciones y ello dio lugar a que se formulara aquella tesis de fuerte contenido autoritario consistente en la dictadura del proletariado que en verdad es algo que por suerte nunca se pudo instalar en ningún lugar, aun si la misma fuera una especie de metáfora.

Es evidente que el discurso del dogmático no encuentra ante formulaciones como esta una explicación pues las consignas no lo permiten, pero si se hace una reflexión libre, sin ataduras se puede concluir que esta es la tarea en la fase histórica que vivimos. No hay por dónde perderse. Recuerdo ahora una frase que me parece reveladora. La encontré en un libro titulado "Las Memorias de Adriano" de la escritora Margarite Yourcenar, en donde citaba al emperador Adriano, y decía, palabras más palabras menos: que a Adriano "le había tocado vivir cuando los viejos dioses ya no estaban y Cristo no llegaba aún."

Una situación semejante a la que vivimos hoy día. Todo lo relacionado con la experiencia de la construcción del socialismo no tiene buena salud y aún no vemos una forma de nueva de racionalizar estos fenómenos. Es sin duda un periodo interesante para la reflexión ideológica y política, pero no para el dogma que se aferra a lo que ya no existe hoy. Mientras ello ocurre, en nuestro país, es indudable que hoy por hoy los pocos espacios democráticos están en franco deterioro. De mi parte afirmo en varios de mis escritos, que la democracia guatemalteca está sometida a un proceso de demolición por los conservadores del país, o si se prefiere, por la oligarquía o el pacto de corruptos.

Asimismo, junto con ese rescate de la democracia en nuestro país, es indispensable impulsar cambios de orden social, político y económico. Para ello hay suficientes temas. A modo de ejemplo; Reforma fiscal, educativa, de justicia, electoral, políticas de desarrollo rural, derechos de pueblos indígenas, salarios justos, poner coto a la política del extractivismo, y un largo etcétera. Agrego que todos los temas señalados caben perfectamente en una democracia liberal. No es nada de renuncias sino de saber analizar el periodo en el cual nos todo vivir y ello a escala mundial. Pero, además, todos son temas que integran las agendas de eso que genéricamente denomino como los grupos progresistas.

Y es por ello y mis propias reflexiones que afirmo parafraseando a Rosa Luxemburgo, que hoy la disyuntiva no es socialismo o barbarie, sino que es con todo lo que ello implica, es democracia o barbarie, como titule un par de largos artículos hace buenos meses. Es algo que invita al debate, no a las consignas dogmáticas de unos cuantos reaccionarios de izquierda que dicen cualquier cosa sin análisis.

 

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