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El verdadero ruido de fondo en la clausura de la XVII Cumbre Iberoamericana
Por Sergio Barrios Escalante* - Guatemala, 26 de noviembre de 2007

Fernand Braudel, el prominente historiador y economista francès (Premio Nobel de Economìa), solìa afirmar que “los acontecimientos son el efìmero polvo de la historia” (1).

Y eso es precisamente lo que tendremos que averiguar màs adelante, cuando el paso y el peso del tiempo nos indique con mayor precisiòn, cuàles fueron las verdaderas implicaciones y consecuencias de los exabruptos que al momento de la clausura de la recièn finalizada XVII Cumbre Iberoamericana sirvieron de “ruido de fondo” a la misma.

Y es que, hay que decirlo con honestidad, tan acostumbrados estamos hoy en dìa a la realización de todo tipo de “cumbres”, que normalmente su apertura, desarrollo y tradicional “cierre declarativo”, se lleva a cabo sin llamar demasiado la atención del gran pùblico, e incluso, muchas veces estos se realizan con poca o regular atención de los grandes medios de comunicación internacional.

Pero esta vez ha ocurrido algo diferente. Esta cumbre, la dècimo sèptima que se realiza desde 1990 entre España, Portugal y los paìses de Amèrica Latina, ha generado un debate inusitado, mucho màs allà de sus participantes directos.

De modo que lo màs interesante de esta cumbre se ha producido afuera de la misma, lo cual es un hecho desafortunado pero a la vez afortunado. De hecho, podrìa decirse que una vez habiendo concluido el cònclave, comenzò de inmediato un dinàmico como inesperado debate, cuya agitación casi una semana después de haberse (ig) niciado todavía no cesaba.

Ello explica en parte la pertinencia de la pregunta que cito al inicio de este artìculo; ¿tendrà consecuencias reales todo este debate originado a partir de los exabruptos del cierre de la cumbre?

Desde mi òptica personal, la importancia de formular esta pregunta descansa en al menos dos razones; una de carácter polìtica y otra de carácter econòmica.

La razòn de carácter polìtica es casi obvia. A raìz de los sucesos del cierre de la cumbre se ha generado un debate tan intenso como el de los 500 años en 1992. La diferencia es que ahora ya no se està hablando ni cuestionando la realidad del pasado colonial, sino, los hechos y realidades de un presente que muchos vemos como neo-colonial.

En el nivel polìtico, la cuestión de fondo es muy clara; de manera inusitada en los finos tratos de la diplomacia internacional (esa que tanto critican los que ahora reprueban a Chàvez y a Ortega), se ha producido por parte de dos mandatarios latinoamericanos un cuestionamiento franco, directo y abierto, hacia las pràcticas injerencistas de algunos polìticos derechistas españoles y a las “malas pràcticas empresariales de empresas ibèricas, en la polìtica y en la economía interna de los paìses latinoamericanos, y, concretamente, en la vida polìtica y econòmica de Venezuela y de Nicaragua.

Aparentemente, ni en Caracas, Managua ni en Madrid los encargados de las respectivas cancillerìas piensan que las relaciones polìticas y diplomàticas entre estas naciones puedan verse afectadas a raìz de tales sucesos.

En cuanto a la segunda razòn, la de tipo econòmica, la pregunta es igual de importante. Todo este debate no ha hecho sino sacar a luz el desarrollo de una nueva y muy real polarizaciòn entre abrumadas zonas de la periferia y pròsperas zonas del centro capitalista, o si se quiere, entre nuevas partes del Norte enriquecido y viejas partes el Sur empobrecido.

Este es el verdadero asunto de fondo. Mediante un “choque verbal de altura”, estamos constatando de manera alegre y animada, una verdad cientìfica y acadèmica que por años hemos propalado por todos los medios; la globalización, como un proceso omni-abarcante y hegemonizada totalitariamente por el gran capital transnacional, sòlo termina agudizando la polarizaciòn entre ricos y pobres a escala planetaria.

Estaríamos hablando entonces de la reactivaciòn de una intensa lucha de clases a nivel internacional, alimentada en sus aspectos globales por la intensificación de nuevos procesos de acumulación y concentración de la riqueza mundial, y en sus aspectos particulares, por la creciente presencia del gran capital transnacional de origen español en las agobiadas sociedades latinoamericanas.

En otras palabras, estarìamos hablando del surgimiento de nuevas zonas centrales o nuevos “centros” del capitalismo mundial (españoles en este caso), en interrelaciòn dominante o ventajosa hacia y con las tradicionales periferias latinoamericanas, en cuyos entramados internos se encuentran viejos y nuevos enclaves criollos que actùan como islotes o “micro-centros” oligárquicos en un mar de masas empobrecidas.

Estos nuevos procesos de acumulación originados en nuevas zonas del centro capitalista, en buena parte se expresan a travès del reciente fenómeno de concentración de grandes capitales en un puñado de familias y de empresarios, tal y como veremos a continuaciòn.

Por su parte, en el otro extremo de la dinàmica polarizante, se encontrarìan la mayor parte de los sectores populares y estratos medios de la mayor parte de Latinoamérica y el Caribe, en su relaciòn de vìctimas-consumidores de los servicios de estos capitales, que se expresan a travès de un conjunto de empresas con nombres comerciales bastante conocidos en nuestros lares.

Lucha de clases: el verdadero “ruido de fondo” en la Cumbre de Chile.

Hace ya alrededor de 150 años, Karl Marx, planteò de manera clara el carácter diferenciado que adopta la lucha de clases en cuanto a forma y a esencia.

Por su forma, observaba que esta adquirìa un indiscutible carácter nacional, y por su doble esencia (econòmica y polìtica), adquirìa un carácter internacional. Por ello, apuntaba que en el nivel econòmico el principal escenario de la lucha de clases era el mercado mundial, mientras que por su esencia polìtica, el principal escenario era el sistema estatal (2).

Acorde con ello, Marx sostenìa que las relaciones internacionales de los Estados “cambian forzosamente en funciòn de los cambios que se producen en la “divisiòn del trabajo”, la cual se define y expresa en el mercado mundial…” (op cit).

Cuando el presidente Josè Luis Zapatero afirmò en la cumbre que la situación de los pueblos latinoamericanos no era culpa de nadie màs que de ellos mismos (està fue la frase que en realidad encendiò la chispa en la clausura), no hacìa otra cosa màs que tomar distancia de la avalancha de crìticas en contra de la inversiòn extranjera directa del gran capital español en Amèrica Latina.

Situados en este punto, conviene poner en la balanza las caracterìsticas esenciales de los actores que forman parte de esta disputa polarizada; en un extremo España, y en el otro la regiòn latinoamèricana.

Veamos ràpidamente:

España; la actual octava potencia econòmica en el mundo (con un PIB de 1,125 billones de US $); en la escala ordinal de los paìses con mayor poder adquisitivo en el mundo ocupa el puesto No. 11, superando en esto incluso a Canadà, que como se sabe, forma parte del exclusivo club del G-7 (3).

Vista en aspecto regional, España pertenece a la llamada “euro-zona”, la que genera en conjunto el 25 % del PIB mundial (10,007 billones de dòlares al 26 de noviembre del 2006), mientras Amèrica Latina como regiòn produce menos del 7 % del PIB mundial, lo cual es dramáticamente contrastante si consideramos que la euro-zona apenas concentra el 4.9 % del total de la población mundial, mientras Amèrica Latina y el Caribe abriga al 8.5 de los habitantes del planeta, casi el doble de la euro-zona (op cit).

Volviendo a España como paìs especìfico, ocupa el puesto nùmero 33 en la escala mundial del PIB per càpita (con 26,090 US $), a una distancia de 33 “puestos” del paìs latinoamericano (Mèxico) que màs se le acerca, y ocupa España ademàs, el puesto 19 en cuanto a Indice de Desarrollo Humano, sòlo superada por los paìses del G-7 y por las naciones nòrdicas y Australia (op cit).

A parte de estas cifras macro-econòmicas y macro-sociales, llama igualmente la atención el acelerado e intensivo proceso de concentración del gran capital de origen nativo, el cual a la par de que se expande se va concentrando cada vez màs, al punto que en la actualidad se focaliza en un reducido núcleo compuesto por tan sòlo 10 familias y 18 empresarios (4).

Mientras tanto, en el otro extremo de esta polaridad tenemos a Amèrica Latina, una regiòn considerada por la OEA, el BID y otras instancias internacionales como la regiòn màs violenta del mundo, mientras que la CEPAL la considera en sus numerosos estudios como la regiòn màs desigual del planeta, afirmando en su màs reciente informe anual que todavía existen 196 millones de sus habitantes viviendo en situación de pobreza y pobreza extrema (5).

Amèrica Latina y el Caribe es la regiòn en la cual como promedio global un 20 % de sus jóvenes comprendidos en las edades entre los 15 y 24 años no estudian ni trabajan, siendo Honduras el paìs con el porcentaje màs elevado (30 %), y Venezuela con el màs bajo (10%) (6).

Por otra parte, Latinoamérica es la regiòn donde al menos 7 de sus naciones presentan tasas de desnutrición infantil en niños menores de 5 años igual o superior al 10 %, donde Guatemala ocupa el liderazgo continental con un pavoroso 30 %, el segundo lugar en la escala planetaria. En tèrminos globales, son 8.8 millones de niños menores de cinco años (el 16 % del total regional), los que se encuentran en tal situaciòn (7).

Pese a que la regiòn en su conjunto ùltimamente a tenido un buen desempeño econòmico, y sus economìas han crecido globalmente en alrededor de un 5 % anualmente durante los ùltimos 5 años consecutivos, a nivel social se sigue agrandando la brecha entre ricos y pobres, experimentàndose de manera generalizada graves retrocesos en la distribución del ingreso y una ampliación de la desigualdad, incluso en paìses como Costa Rica y Chile, que en el ùltimo año (2006), lograron que sus economìas crecieran alrededor del 8 % del PIB (9).

Vistas asì las cosas, hablar de estos dos “polos regionales” (España y Amèrica Latina y el Caribe), es hablar por una parte, de una economía super-avitaria, y por otra parte, la de una economía como la latinoamericana, en buena parte, super deficitaria.

Màs allà de cualquier análisis dicotòmico o esquemáticamente presentado en blanco y negro, no puede cuestionarse el hecho innegable de que la interralaciòn econòmica y polìtica entre estas dos zonas del mundo està generando una nueva y clara dinàmica de dominaciòn y dependencia, algo que en este lado del Atlàntico nos recuerda mucho un tipo particular de relaciòn que desde hace màs de un siglo hemos venido experimentando con una conocida y cercana potencia cuyo nombre muchos no quisieran recordar.

Notas y hemerografìa:

1) “El mediterraneo y el mundo mediterràneo en la època de Felipe II”; Fernand Braduel; 2 vols.; Mèxico, Fondo de Cultura Econòmica, 1953.

2) “Naturalmente, la clase obrera, para poder luchar, tiene que organizarse como clase en su propio paìs, y èste es la palestra inmediata de sus luchas. En este sentido, su lucha de clases es nacional, no por su contenido, sino, como dice el Manifiesto Comunista, “por su forma”. Pero “el marco del Estado nacional de hoy”, por ejemplo, del Imperio Alemàn, se halla a su vez económicamente, “dentro del marco del mercado mundial”, y políticamente, “dentro del marco de un sistema de Estados…” (“Crìtica al programa de Gotha”; Karl Marx). (Ediciòn virtual: elaleph.com).

3) Pocket World in Figures; The Economist, 2008 Edition, England, 2007.

4) “La bolsa española, o al menos una parte muy importante, està en poder de unos pocos. Diez familias històricas y cerca de una veintena de empresarios adinerados tienen bajo su mando a 19 de las 35 mayores empresas cotizadas en España…” “Las familias Botìn, Entrecanales, Del Pino, Polanco, March, Ortega y Nozaleda; las hermanas Koplowitz y los primos Alberto Cortina y Alberto Alcocer, y empresarios como Florentino Pèrez, Luis del Rivero, Silvio Berlusconi, Luis Portillo y Juan Abellò, mueven los hilos de la bolsa española, con presencia en empresas de todo calado, desde la banca hasta las constructoras, pasando por las mayores energèticas. El banco Santander, Endesa, Inditex, ACS, Albertis, UNIÒN FENOSA, Acciona, Banco Sabadell, Ferrocial, FCC, Acerinox, Bankinter, Cintra, Sacyr Vallehermoso, Telecinco, Inmobiliaria Colonial, Sogecable, NH Hoteles y Antena3 estàn bajo su mando”. (“Diez familias y 18 empresarios controlan las grandes empresas”) (htt://www.Altereconomia.org).

5) “Panoràmica Econòmica y Social de Amèrica Latina y el Caribe”; Comisiòn Econòmica para Amèrica Latina –CEPAL-, 2007.

6) “Trabajo Decente y Juventud en Amèrica Latina y el Caribe”; Oficina Regional para A.L. y el C; Organización Internacional del Trabajo (OIT), Lima, 2007.

7) “Desnutrición Infantil afecta a 8.8 millones de niños en Amèrica Latina, señala la ONU”: (Nota de prensa del 28 abril del 2006): htt://www.un-org/spanish/News/Fullstorynews.asp?News=ID=6787

8) “Estado de la Naciòn”; XIII Estudio Anual: Ministerio de Trabajo, Empleo y Salud, Costa Rica, 2007.

9) Chile es un caso ilustrativo de esta situación paradòjica de “a mayor rendimiento econòmico mayor deterioro social” en Latinoamérica. Este paìs andino registraba al pasado mes de octubre (2007) un super-àvit de 11 mil millones de dòlares, habiendo recibido un total de U.S. $ 300 mil millones de su minerìa de cobre en tan sòlo en el año anterior (2006). Pese a ello, y a que este paìs a hecho avances en la reducciòn global de la pobreza, en Chile se continùa agrandando la brecha entre ricos y pobres. (“Chile no sabe que hacer con tanto dinero”: Prensa Libre, Guatemala, 19 de octubre, 2007. p. 32

(*)Cientista Social, Investigador y Consultor. Articulista y ensayista. Editor de Tulum.

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