Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Colaboremos
Por Sam Colop - Guatemala, 1 de junio de 2005

Sería deseable que los ciudadanos denunciaran a las autoridades que infringen la ley.

Un amigo me contó sobre un graffiti escrito en una de las calles de Argentina que dice así: “Colabore con las autoridades: ¡Denúncielas!”. La frase me parece interesante y aplicable a Guatemala ahora que empieza a saberse de actos de corrupción dentro del gobierno actual.

Lo descubierto en el Departamento de Tránsito y la posterior fuga de su ex director así como los señalamientos sobre ciertos negocios turbios en Fonapaz, no parecen hechos que “vienen del pasado”, como se acostumbra justificar.

A esto hay que agregar el caso de los vehículos robados y encontrados en Pavón que sólo pudo ocurrir con la participación de autoridades carcelarias.

El presidente Óscar Berger tuvo su oportunidad y la desperdició de manera muy temprana.

Apenas van 17 meses de gestión y cada día se le toma menos en serio, e incluso su amigo de antaño, Álvaro Arzú, le respondió después que el presidente expresó no haberse dado cuenta que el alcalde capitalino no estuvo en el Gabinete Móvil de la semana pasada: “Le creo al señor presidente Berger que no se dio cuenta, porque él nunca se da cuenta de nada”.

Y es que, ¿quién mejor que Arzú para conocer a Berger? El presidente de Guatemala vive en un mundo irreal que cree que porque él pronuncia promesas, éstas se vuelven realidad.

Porque habla de transparencia, asume que en todas las dependencias de gobierno, ésta es una práctica.

En el programa Libre Encuentro del domingo pasado, también trató de hablar maravillas pero, antes que ponerle atención, creo que muchos televidentes estaban más interesados en ver si Berger hablaba con espontaneidad o si estaba leyendo las respuestas, o si las repetía de memoria.

Pero volviendo a la frase del graffiti, sería deseable que cada ciudadano colaborara con el país, denunciando a las autoridades que infringen la ley, a los que abusan del poder.

Este papel ha sido asumido generalmente por los medios de comunicación; pero si la ciudadanía no expresa su indignación las cosas van a seguir igual. Está visto que gobierno tras gobierno se va esquilmando al pueblo.

Sólo en los tres últimos, están los temas de las privatizaciones, las concesiones, el saqueo y la explotación minera donde existe un incumplimiento de la ley.

El hecho de que el gobierno actual es de “empresarios” no los exime de fiscalización y tampoco hay que creer que porque tienen pisto, algunos no estarían tentados a seguir los pasos de los que los antecedieron en el puesto durante el gobierno anterior.

KUYAK LO TZE’ ubaq’ tzij rech nucha’xik ri’; necher k’o kubij chiqe. We kaqaj chi ri k’amal taq be man keleq’an taj, man kepa’ij ta qawach rajawaxik keqak’utu aretaq kakaj kiban itzelal.

Fuente: www.prensalibre.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.