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Koloj Mayab Tz’ib
Por Sam Colop - Guatemala, 24 de septiembre de 2005

Testimonio educativo de otros tiempos, escrito por talentosos maestros de la selva.

Cómo enseñar en un aula multilingüe es asunto todavía no resuelto en el país. Sin embargo, durante el conflicto armado interno, maestros de las Comunidades de Población en Resistencia (CPR) del Ixcán, prepararon un novedoso método, que a mi entender, no se ha intentado en otra parte de esta patria multilingüe.

Aún y cuando el Ejército perseguía a las CPR, los maestros se preocuparon por enseñar el alfabeto a los niños hablantes de distintos idiomas mayas. El método tal vez no está acabado; pero es una guía valiosa.

La propuesta está contenida en el libro cuyo título encabeza este artículo y que en español se traduce “El tesoro de las palabras”, publicado por la URL (2004). La presentación y guía para su uso, fueron escritos por el sacerdote y antropólogo Ricardo Falla, autor de Quiché Rebelde, Masacres de la Selva, etcétera.

En el Ixcán se hablan 10 idiomas: q'anjobal, akateko, popti', chuj, mam, ixil, kaqchikel, k'iche', q'eqchi' y español. ¿Cómo hacer, entonces, para enseñar en todos esos idiomas a la vez? Algunos pensaban que era mejor enseñar español y punto. Otros sin embargo, tuvieron la feliz idea de utilizar términos comunes y comenzar con los sonidos propios de esos idiomas.

Para motivar a los niños, se escogieron temas asociados a lo que estaban viviendo. Así, esconderse en la montaña era vital y uno de los animales que hace eso y cuyo nombre es común en los nueve idiomas mayas, es kuk, “ardilla”.

De ahí se generan otros términos con la misma consonante. En la siguiente lección se utiliza el mismo símbolo sólo que en forma glotalizada, es decir k', como en k'um, “ayote”. Otra palabra común es ixim “maíz”, el alimento básico.

Para ilustrar la maldad de quienes llegaban a destruir la milpa, se encontró el término ch'ok, “zanate” animal sobre el que se dice: “roba semillas, come elotes, es negro y arisco, anda en bandadas, es enemigo... ¿a quién se parece?”

A los niños hablantes del español se les dejaba la opción de aprender el idioma maya que quisieran. Lo importante era que aprendieran a escribirlo y pronunciarlo. Por aparte, es interesante saber que esa guía se imprimió en mimeógrafo y las hojas se dejaban secar sobre la grama.

El método podrá tener deficiencias; pero mucho se hizo para que aquellos niños asediados por el Ejército de Guatemala, empezaran a escribir en sus idiomas maternos. A estas alturas, sería interesante validar el método y en su caso, ser mejorado por lingüistas y pedagogos bilingües.

MALTIOXINIK. Felicitaciones a aquellos talentosos maestros de la selva y mi agradecimiento al padre Falla, como mejor se le conoce, por enviarme copia autografiada de un testimonio educativo de otros tiempos.

Fuente: www.prensalibre.com


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