Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Justicia global
Por Sam Colop - Guatemala,16 de noviembre de 2005

Cuando se trata de asesinos de “indios”, la justicia ladina se activa para impedir su procesamiento.

El guatemalteco, en general, es gente muy simpática, pero en determinados asuntos muestra una doble cara. Muchos de los wachalales tampoco se quedan atrás. Así, cuando se habla de ética, de libertad, derecho a la vida, etcétera, se invocan valores universales, pero cuando se trata de defender a los verdugos y asesinos de “indios”, se habla de un “derecho de conquista”.

Ahora, que el juicio del otro genocidio ocurrido entre los años 1978-1986 se reactiva, se invoca la “soberanía”, la “independencia patria” o se critica de intromisión extranjera el intento de aplicar una justicia que este país gobernado por ladinos, niega.

En el caso mercantil se defendió el Tratado de Libre Comercio que como sabemos, no es una panacea y ahora se empieza a develar el trasfondo de esos acuerdos; en el caso de la explotación minera como en el tema de las medicinas genéricas, se defiende los intereses de las empresas transnacionales.

Hasta para imitar costumbres foráneas son buenos los chapines que incluso celebran el Thanskgiving. Sin embargo, cuando se trata de una justicia global incipiente, la actitud cambia y se califica de vergüenza nacional el hecho que un tribunal extranjero pueda llevar a la cárcel a los genocidas.

En el fondo, todo esto tiene una carga racista, porque cuando se trata de negocios donde a los “indios” les va mal, como en el caso de Sipacapa, los acuerdos suscritos entre Estado y la empresa extranjera se imponen.

El derecho local de los habitantes no cuenta, aun y cuando se reconoce en convenios ratificados por Guatemala, pero ya a nivel universal y cuando se trata de enjuiciar a criminales de guerra, lo local se invoca. Como siempre he sostenido, el Estado guatemalteco está fundado en el racismo y esto se manifiesta de distintas maneras.

El llamado a la soberanía patria tendría algún sustento si la justicia ladina se aplicara medianamente; pero aquí conforme al poder político o económico así es la pena. Al genocida Efraín por ejemplo, no se le procesa por miedo o connivencia y en el caso del llamado Jueves Negro, se le concede un arresto domiciliar de hule.

En cambio, a un “indio” señalado de robar frutas se le puede asesinar sin que el ejecutor sea castigado. O sea que cuando se trata de asesinos de “indios”, esa justicia ladina se activa para impedir su procesamiento.

Por esto es imperativo que la justicia global actúe donde la impunidad es una práctica. No se puede hablar de globalización solo en aspectos económicos que benefician a cierto grupo; también hay que hacerlo en asuntos de justicia porque de los criminales de guerra, el mundo también tiene que liberarse.

KA’IB KIPALAJ ri qajtinamital winaq. Aretaq itzelal kaban chi qe uj man kakajmax taj necher aretaq ulew suk'il kaqaj chi kij kachbil, kiyak kitzij, kich'ojij amaq' suk'il. E k'o k'ut qachalal, samajel amaq' chi xaq e junam kuk' ajyoq'onel qawinaqil.

Fuente: www.prensalibre.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.