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Amenaza católica
Por Sam Colop - Guatemala, 23 de noviembre de 2005

¿Qué saben los curas de mantener un chorro de hijos si, supuestamente ellos, no tienen ninguno?

Ahora que el Congreso al fin parece empezar a trabajar y que ha aprobado la ley de acceso universal y equitativo de servicios de planificación familiar, la Iglesia Católica levanta la voz y anticipa acciones legales y de desobediencia civil.

El cardenal Quezada Toruño, califica esa ley como “una imposición fascista o marxista” y que esta semana enviará al Vaticano copia de la misma para que la conozca el Papa (Prensa Libre 21/11/05), como si correspondiera a otra imposición, la dictadura papal, decidir sobre la vida reproductiva de la gente.

Conforme algunos colegas columnistas, esa ley llega tarde pero bien que mal, al fin se reconoce el derecho de la mujer sobre su cuerpo.

Aparte que esa ley tenga sus defectos, como la misma Constitución la tiene, este asunto familiar corresponde exclusivamente a las parejas y no a la Iglesia. Así como el Estado no puede estar metiéndose debajo de las sábanas para decidir cuántos hijos debe tener cada pareja, la Iglesia tampoco tiene que ver en esos asuntos.

Eso es, y debe ser, un acuerdo mutuo entre hombre y mujer sean casados o no. Lo que ha ocurrido hasta ahora, por influencia de la Iglesia Católica dirigida por machos, es que el macho cree tener poder “divino” sobre la mujer.

Es deber del Estado educar, que incluye la vida sexual, y la Iglesia, con lo metiche que es, debería de ayudar en el proceso antes que pontificar en que lo no puede ejemplificar.

La apocalíptica predicción de Quezada Toruño sobre que esa ley va a conducir al aborto y a otros delitos como asesinatos, robos y calumnias, es falaz. Esos delitos ya se producen y están tipificados en el Código Penal.

Es más, es el Estado el que incumple en procesar a los responsables, como tampoco cumple con su obligación de proteger la vida en general y de las mujeres en especial con el feminicidio que va en aumento.

Pero a todo esto, como dice un anciano de mi pueblo, ¿qué tienen que ver los curas con la vida sexual, si se supone que ellos no lo practican?

Para comenzar, para casarse por la Iglesia, todo católico debe recibir clases prematrimoniales de un cura cómo si estos instructores supieran “de hecho” de esos asuntos -bueno, de plano que algunos sí lo practican como lo demuestran algunos escándalos publicados por la prensa internacional-.

Segundo: asumiendo que no lo practican, ¿a cuenta de qué predican sin el ejemplo como dijo Jesucristo?

Tercero: si el celibato es real, ¿no es esa otra manera de control familiar?

Cuarto: ¿qué saben los curas de mantener un chorro de hijos si ellos, supuestamente, no tienen ninguno?

Y para terminar: asumiendo que Jesucristo no tuvo hermanos, como dicen los católicos, ¿no es eso también un ejemplo de planificación familiar devenido nada menos que de la “sagrada familia”?

TACHUXOQ; necher kintaq bik pa q’aqbal!

Fuente: www.prensalibre.com


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