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¿Y aún piden confianza?
Por Enrique Sam Colop - Guatemala, 17 de enero de 2007

En Guatemala, para beneficio de los empresarios: se privatizan las ganancias, pero se socializan sus fraudes.

En este país, gobernado por los mismos, se hace lo que a ellos se les antoje. Emiten la ley y se suponen superiores a ésta. Hacen ganancia a la sombra del Estado, pero cuando fracasan o sus fraudes no pueden ser encubiertos, “socializan” sus deudas.

Sólo en ese sentido se puede hablar de “socialismo”, como los voceros de esos mercaderes califican el sistema tributario. Cuando se trata de solidaridad o de responsabilidad social, se invoca el derecho individual, pero cuando se trata de pagar sus estafas, aparece por arte de magia la obligación colectiva.

En el caso de Bancafé, a los accionistas mayoritarios no se les persigue, pero sí a funcionarios de mediana escala que posiblemente sólo cumplieron órdenes. El MP, por el momento, dice que sigue investigando.

En el caso del Banco de Comercio ocurre lo contrario, aunque en el fondo tal vez sea lo mismo: los representantes de la entidad pidieron que se suspendieran sus operaciones. ¿Con qué objetivo? Para que el Estado, o mejor dicho, los contribuyentes, saliéramos a su rescate.

No se les puede llamar empresarios fracasados, porque primero se despacharon con la cuchara grande y después se hacen de la boca chiquita. Son, pues, empresarios aprovechados.

Penalistas señalaron ayer, en Prensa Libre, la eventual comisión de 14 delitos. Lo curioso es que el Fopa casi se agotó en el caso Bancafé, y ahora, como quien dice nada, de un día para otro se autoriza la inversión de US$50 millones de un préstamo al Banco Mundial para cubrir deudas privadas.

Como pregunta el economista Édgar Balsells: “¿Cómo es posible que, con el objetivo de aprobar recursos para otras áreas sociales, se debata tanto, mientras ahora -en menos de dos días- deciden que van a usar US$50 millones para cubrir depósitos de un banco que fue mal administrado por sus dueños?” (Prensa Libre, 14/01/07).

El grupo mayoritario de accionistas del Banco de Comercio justifica su cierre con el argumento de la política de globalización y otras causas externas. Si de eso se quejan estos empresarios de la banca, ¿qué les espera a los pequeños comerciantes?

A propósito, y por diligencias personales, el lunes pasado a media mañana pude observar, frente a distintas agencias bancarias en la Antigua Guatemala, unas colas enormes. No sé si porque era pago de quincena, pero las personas allí presentes no parecían trabajadoras de fábricas ni de maquilas, y sólo había uno que otro turista.

Tal vez los cuentahabientes ya empezaron a desconfiar del sistema bancario y estén sacando sus depósitos. Como alguien me dijo, lo más seguro ahora es tener los ahorros en cooperativas o en cofres, porque en tinajas los billetes se pudren. Lo que sí queda claro es que la confianza en los bancos se está perdiendo, y que en Guatemala, para beneficio de los empresarios, se privatizan las ganancias, pero se socializan sus fraudes.

Fuente: www.prensalibre.com


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