Cavernarios
Por Enrique Sam Colop - Guatemala, 1 de julio de 2009
Lo ocurrido en Honduras nos reitera que la época cavernaria se mantiene en Centro América. En el Sur lo representa Alan García. ¿Cómo es posible que a estas alturas y en el supuesto mundo civilizado todavía se produzcan golpes de Estado? Los militares hondureños, por lo visto, no entienden que el mundo ha cambiado, y ellos ya parecen los militares guatemaltecos que siempre se creyeron con derecho a decidir el destino del país pero en cambio ahora, hasta en el bote se encuentra un ex ministro de la Defensa que con subterfugios se ha recluido en el hospital militar. Es más, se ha descubierto, que el Ejército es proveedor de armas al narcotráfico.
Es inconcebible que en Honduras ocurran estas cosas y por eso ha hecho bien la comunidad internacional de pronunciarse en contra de la designación de un presidente espurio. Los gobiernos centroamericanos lo menos que pueden hacer es cancelar cualquier relación con Honduras, hay que aislar a ese país; porque si eso sucede allá, aquí en cualquier momento los golpistas del pasado se les ocurrirá lo mismo. El presidente Zelaya podrá haber violado la ley y para eso hay procedimientos legales; pero no para haberlo secuestrado y enviarlo a Costa Rica. En ese sentido hay que reconocer la actitud de Álvaro Colom, en no reconocer a Micheletti como presidente hondureño y después de esta crisis política debería pasar a la cárcel junto con sus pares militares. Me imagino que Colom también sintió lo mismo después del caso Rosenberg y que el “segundo” vicepresidente del país guardó un silencio cómplice, que como dicen otros, ya esperaba la guayaba.
Eso que el presidente Manuel Zelaya se comunique o sea amigo del presidente venezolano, de Fidel Castro no es un delito. Caso curioso, es lo que más se enfatiza en este país, léanse ciertas opiniones en los medios de comunicación. En otras épocas era peor ser aliado de los Bush, Reagan y similares. El mejor ejemplo es Guatemala y por eso es la desgracia que cargamos. Por eso hizo bien la OEA que en otros momentos ha actuado de manera insulsa de pronunciarse en contra de ese golpe. Tal vez en estos casos, la comunidad europea tenga más peso, pero los gobiernos latinoamericanos han hecho bien en no reconocer al gobierno impuesto por la oligarquía hondureña. Ya basta de actos retrógrados y de plano los oligarcas hondureños como los de acá, que se imaginaron que solo es sacar presidentes, tienen que ser enjuiciados. No es posible que a un presidente electo se le saque así no más por una partida de militares encapuchados. Se podrá o no estar de acuerdo con sus ideas, pero no es la manera, hay formas legales de haberlo hecho.
Fuente: www.prensalibre.com.gt |