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El retorno de los monstruos políticos
Por Sylvia Gereda Valenzuela - Guatemala, 11 de febrero de 2007

El panorama político se pinta aterrador. Desde Rabbé hasta Pérez y Chinchilla, parecieran extraídos de un cuento de terror.

A siete meses de las elecciones, el panorama político se pinta aterrador. Preocupa ver el surgimiento de candidaturas de nefastos personajes que hoy pretenden regresar como ungidos, ofreciendo promesas y planes de salvación. Como si en esta Guatemala no tuviéramos memoria histórica.

Empiezo por citar la candidatura del general Otto Pérez Molina, un individuo cuyo equipo de trabajo y financistas de campaña son como sombras misteriosas que no dejan de causarme preocupación. Al lado del general Pérez, se reúnen oscuros militares de la vieja inteligencia y se están moviendo fortunas de desconocida procedencia. Se habla incluso de que uno de los financistas es su cuñado Otto Rember Leal, quien a mediados de los años noventa estuvo involucrado en corrupción mientras fue jefe de compras de Guatel, pero antes fue vista de Aduanas y luego fue sindicado de pertenecer a redes de contrabando. Pero por sus influencias siempre salió impune.

Más preocupante aún es ver el retorno en agrupaciones políticas que parecen extraídas de cuentos de terror, como el partido Unión del Cambio Nacional (UCN) –que de cambio no tiene nada pues más bien parece un reciclaje de viejos coyotes–. De esta UCN están surgiendo figuras como Luis Rabbé, quienes según algunos correrá como candidato presidencial, aunque por otros corrillos políticos se comenta que encabezará el listado nacional del Partido Patriota. Rabbé, el cuestionado ministro de Comunicaciones de Alfonso Portillo, fue sindicado de malversación de fondos, y uno de los escándalos más agudos durante su gestión fue por las contrataciones de Caminos de la Oportunidad, donde más de Q700 millones fueron a parar a empresas fantasmas o de militares eferregistas.
Otro coyote de esta misma loma es Mario Estrada, un individuo que ha movido fortunas para comprar votos y que en menos de nueve meses fue el causante de la debacle de Sedesol, una institución eferregista que manejó más de Q300 millones y que fue cerrada por sindicaciones de corrupción.

Y como si el reciclaje de ex eferregistas no fuera suficiente, la misma UCN contempla la candidatura de Pedro Palma Lau, ex director del Fondo de Tierras implicado en la compra y venta de millonarias fincas anómalas, como lo fue el caso de Cimientos, donde cientos de campesinos de El Quiché fueron estafados.

¿Quiere más monstruos políticos? Solo hace falta voltear a ver a Obdulio Chinchilla, una de las figuras más temidas de los años noventa, que según se dice, sufrió dos atentados de manos de dos diferentes Estados Mayores Presidenciales, porque llegó a aterrar y chantajear a los mismos Presidentes de la República. A Obdulio se le atribuye el enriquecimiento ilícito con obras de Estado y manejar el Congreso a su sabor y antojo. Hoy pretende encabezar el listado del partido DIA, y en Esquipulas donde se le conoce como un cacique, compra sus votos regalando celulares, electrodomésticos y láminas.

Para cerrar con broche de oro, la UCN también nos trae al ex diputado Baudilio Hichos, temido de Chiquimula y acusado en los años ochenta de pertenecer al grupo paramilitar de la “Panel Blanca”, a quien el Informe de la Recuperación de la Memoria Histórica atribuye torturas y ejecuciones extrajudiciales, luego fue implicado en el contrabando de la red Moreno y de madera. Años después, en época de Portillo se le acusó de dirigir a los encapuchados del Jueves Negro. Si a esta situación le sumamos que 113 de los actuales 158 diputados nuevamente quieren reelegirse, el panorama simplemente se torna aterrador.

Me preocupa que a siete meses de las elecciones no se vislumbren opciones de cambio. Más bien, todo pinta a la continuación de una casta política desprestigiada, corrupta y ahora reciclada. Y si no, basta ver las alcaldías que los narcotraficantes intentan conquistar, particularmente en Izabal y Jutiapa, donde la misma UNE ha anunciado que no tendrá candidatos ante este panorama.
Dice un dicho que lo único que hace falta para que el mal triunfe es que la gente buena no haga nada. ¿Qué vamos a hacer, pasaremos la tormenta de manos cruzadas?

Fuente: www.elperiodico.com.gt - 080207


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