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Colom no es un líder
Por Sylvia Gereda Valenzuela - Guatemala, 21 de julio de 2007

Seis partidos evidencian que responden a intereses del crimen organizado. No votemos por ellos.

No es de extrañar que Zury Ríos Sosa se haya convertido en la principal opositora de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) y haya conseguido el voto desfavorable de 13 diputados de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso (siete del FRG, dos de la UNE, uno del PAN, uno de la UCN, uno de MR y uno de la UD).

Total, su padre y hermano, los generales Efraín Ríos Montt y Enrique Ríos Sosa serían los primeros en ser investigados por esta comisión. Recordemos que ambos están apelando al secreto militar para que los tribunales no tengan acceso a información de sus delitos. En el caso del padre intenta detener el proceso de extradición que se sigue en su contra, y en el caso de Enrique trata de encubrir el desfalco millonario en el departamento de finanzas del Ejército, de donde trasladó millones de quetzales para que fueran robados por el Estado Mayor Presidencial de Alfonso Portillo. Además, el FRG se ha caracterizado por ser nido y refugio del crimen organizado.

En el dictamen desfavorable que obtuvo la CICIG, lo que realmente impresiona es la falta de liderazgo del presidenciable Álvaro Colom para dirigir a su bancada y la falta de cumplimiento de sus promesas.

Aunque Colom ofreció públicamente a la comunidad nacional e internacional apoyar a la CICIG, un ente indispensable para que Guatemala pueda perseguir y castigar a narcotraficantes, bandas de crimen organizado y funcionarios corruptos; fue su hombre de confianza, César Fajardo y Jorge Girón quienes apoyaron la moción de Zury Ríos y se opuso a la CICIG. Fajardo es secretario adjunto y fiscal de la UNE en el Tribunal Supremo Electoral y ocupa el segundo lugar del listado nacional del congreso para reelección. Anteayer, el padre de José Carlos Marroquín, jefe de campaña de la UNE, lo acusó de formar parte del crimen organizado y estar implicado en el atentado que sufrió José Carlos hace pocos meses, cuando detonaron una granada en su carro.

El revés que los diputados de la UNE le han dado a la única entidad que en estos momentos puede resolver el problema de crimen organizado que se vive en el país demuestra la doble moral e inconsistencia que se vive en el seno del partido que hoy día encabeza las encuestas nacionales.

También nos previene sobre la falta de liderazgo y ausencia de compromisos de Álvaro Colom y su partido con los temas de urgencia nacional. Lo más preocupante es evidencia la incursión y el poder de intereses del crímen organizado en el partido.

Me pregunto, ¿cómo pretende Colom gobernar con un grupo de políticos que no siguen lineamientos ni estrategias de quien se dice su máximo líder?, ¿de qué le sirve a UNE contar con un extenso plan de Gobierno si hombres de confianza no son capaces de ejecutarlo?

Es evidente que quienes se opusieron a la CICIG en el Congreso son grupos permeados por el crimen organizado, que no están comprometidos con la seguridad de los guatemaltecos. El único castigo para evitar que estas personas continúen legislando a favor de los criminales es darles un “NO” en esta contienda electoral.

De lo único que estoy convencida es que en las próximas elecciones mi voto no irá ni para el nefasto FRG, ni la desarticulada UNE, ni mucho menos para el tenebroso PAN, la cloaca de UCN, o los enanos del MR y de la UD. Porque estos partidos se han quitado la máscara y es evidente que tienen tentáculos criminales que los gobiernan en lo más alto de sus filas.

La única manera que el país avance es que los ciudadanos ejerzamos el poder de nuestro voto y castiguemos a los títeres del crimen organizado.

Yo me niego a vivir en un país de narcotraficantes, delincuentes, corruptos y criminales y por eso hago un llamado a los bloques políticos, para que asuman su responsabilidad dentro del Congreso y aporten los 80 votos que necesita la iniciativa de CICIG para aprobarse.

Es evidente que las instituciones de justicia, seguridad e investigación han fracasado en Guatemala. Somos casi un Estado fallido, o fracasado, y necesitamos de expertos extranjeros que en alianza con la gente honesta de Guatemala nos ayude conseguir un país donde impere la paz y la justicia.

Es torpe e incongruente que los opositores de la CICIG digan que no la apoyan porque atenta contra la soberanía del país, pues la misma Corte de Constitucionalidad resolvió que la creación de esta comisión no contiene inconstitucionalidad alguna.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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