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Una izquierda desteñida
Por Haroldo Shetemul - Noviembre 2003

Es tiempo de dejar a un lado los discursos vacíos para aportar soluciones que coadyuven a construir un mejor país.

¿LA UNIDAD Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) que a duras penas logró 2.56 por ciento de los votos será la misma que suscribió los acuerdos de paz en 1996? Ese devastador resultado pinta la crisis por la que atraviesa ese partido que en algún momento llegó a creer que podía transformar al país. Los sufragios no mienten y han determinado que la antigua guerrilla marxista se está muriendo. Puede haber una serie de explicaciones para analizar este fenómeno, pero la realidad es muy clara: la URNG no es ninguna alternativa política porque su discurso ya está caduco. Tan discreto ha sido el papel de la URNG que hasta el FRG le robó el discurso de izquierda en la campaña electoral.

LAS PASADAS elecciones sirvieron para demostrar que aquella supuesta vanguardia revolucionaria no estaba cimentada en una estructura orgánica eficiente. Y resulta paradójico que la antigua insurgencia haya logrado crecer en las peores condiciones de represión del país, pero que ahora cuando se construye la democracia le sea tan difícil tener una presencia tangible. A principios de los años ochenta, por ejemplo, se decía que la URNG podía convocar a más de doscientos mil posibles combatientes y que su problema era la falta de armas para disponer de un ejército guerrillero de tal magnitud. Quizá fue un alarde de propaganda, porque muchos de esos supuestos seguidores de la insurgencia no eran más que población civil que luego fue masacrada por el Ejército, sin que la insurgencia la protegiera.

NO SOLO EL DISCURSO trasnochado de la izquierda fue el responsable de la derrota, también lo fue su dispersión reiterada, que la ha llevado a convertirse en una serie de grupos sin mayor influencia política. La ciudadanía tampoco le perdonó a la URNG que, amparada en el supuesto cumplimiento de los acuerdos de paz, se convirtiera en comparsa del gobierno del FRG. Nunca llegó a ser en una oposición real ante los desmanes de los eferregistas. A ello se agregó que varios de sus cuadros políticos pasaron a integrarse al gabinete de gobierno. El 2.56 por ciento de votos habla muy bien de que la antigua guerrilla está en proceso de descomposición. Es un No a la comandatitis y habla de que debe haber un recambio de los señores que hicieron la guerra y que aún mantienen estructuras partidarias militarizadas.

LO UNICO rescatable de la izquierda en las elecciones fue el triunfo de la diputada Nineth Montenegro que logró llevar a otros cinco diputados de su partido. Y subrayo que se debe a una labor casi personal de la parlamentaria, porque no creo que ningún dirigente serio de la Alianza Nueva Nación (ANN) quiera y pueda atribuirse ese avance, pues como partido también está afectado por la comandatitis. La labor de fiscalización que Nineth ha desarrollado en el Congreso ha sido percibida por la ciudadanía y por eso fue premiada en las votaciones. Esta percepción del electorado deberá ser analizada por la izquierda para reformular sus planteamientos y su forma de organización.

CONSIDERO que en la actualidad no basta una posición de izquierda a secas para impactar a una población que busca alternativas de solución y no sólo discursos estériles. Quizá esa haya sido la idea de Rigoberta Menchú al lanzarse a la apertura de las Farmacias Similares, que ofrecen medicamentos a bajo precio. Ella ha optado por el camino de la empresa con carácter social para ayudar a su pueblo y lo ha hecho con éxito. Creo que Nineth y Rigoberta comienzan a definir un nuevo rumbo de la izquierda que no se queda en la simple denuncia de las condiciones deplorables de los guatemaltecos, sino que buscan soluciones. Por supuesto eso no significa que la izquierda deje la política y se interne en la vía de los negocios o sólo haga parlamentarismo, pero sí es un buen punto de reflexión de que ya basta de los discursos vacíos para aportar a la construcción en serio de un nuevo país.

Tomado de Prensa Libre
www.prensalibre.com


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