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¿ Reivindicación popular?
Por Haroldo Shetemul - 13 de junio de 2004

Los dirigentes populares ganaron protagonismo con el paro y el Gobierno se lució al desactivarlo en poco tiempo, el perdedor fue el guatemalteco común y corriente

¿ CUÁL FUE LA RAZÓN de que un paro nacional tan propagandizado fuera desactivado sin que sus dirigentes consiguieran resultados significativos? La respuesta sólo los líderes populares la tienen, pero se puede analizar este fenómeno desde la perspectiva de un movimiento social alicaído y urgido de protagonismo, so pena de continuar adormecido. El resultado final no importaba tanto, y quizá esa fue la razón de que las demandas fueran estilo tutti fruti. Los organizadores de la protesta buscaron una amplia convergencia de agrupaciones para mostrar fuerza, pero a la vez diluían el mensaje central que, al final de cuentas, no se vio en ninguna parte. De todas sus demandas, tres sobresalían: rechazo a la reforma impositiva, alto a los desalojos de fincas ocupadas y un no al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

CUANDO LOS DIRIGENTES del paro salieron del Palacio Nacional la noche del martes con una sonrisa en los labios parecía que todo se había resuelto. Empero, todo continuaba igual. La reforma tributaria sigue su curso en el Congreso y las negociaciones políticas bajo de agua; los desalojos no pueden ser detenidos porque no responden a decisiones políticas sino a resoluciones de jueces, y el TLC es intocable. ¿Entonces, cuál fue el triunfo? Ninguno. Pero en términos de la mercadotecnia política, el movimiento social vendió muy bien su imagen, porque demostró su supuesta capacidad de movilización y sus dirigentes se fotografiaron con el presidente y otros funcionarios públicos. Digámoslo así: los manifestantes lograron su propósito con el solo hecho de salir a las calles, lo que necesitaban era ganar presencia.

NO SÓLO LOS LÍDERES populares ganaron, también el presidente Óscar Berger. La facilidad con que las dos fuerzas antagónicas, manifestantes y gobierno, resolvieron sus diferencias dice mucho de la capacidad de negociación del Ejecutivo. Berger mostró a un régimen que puede desactivar conflictos en poco tiempo, porque las demandas no tenían mayor sustento. Además, evidenció que sabe manejar el arte de las cortinas de humo. Tengo la sospecha de que la captura del banquero Francisco Alvarado Macdonald no fue un hecho circunstancial, sino algo planificado para opacar las manifestaciones opositoras. Imagínense, estimados lectores, que una persona que ha evadido durante largos meses a la justicia, es aprehendida precisamente en un momento difícil para el Gobierno.

EL UNICO PERDEDOR fue el guatemalteco común y corriente que el martes amaneció con un clima enrarecido. El trago amargo de los disturbios que los eferregistas ocasionaron el año pasado parecía revivir en la mente de todos. Cerraron las escuelas, colegios y comercios. La gente caminaba temerosa de lo que pudiera pasar. En las carreteras del país hubo más de treinta bloqueos que incluso le vedaron el paso a enfermos. En la zona 12 capitalina grupos de presuntos estudiantes universitarios encapuchados secuestraron camionetas. ¿Será que toda esa acción le afectaba al gobierno? El principal impacto se lo llevó la población a la que le violaron su derecho a la libre locomoción.

LOS MANIFESTANTES también despotricaron contra la reforma tributaria. El mensaje que dejaron fue un no a los impuestos, cuando ellos mismos son los primeros en exigir que el Estado invierta en salud, educación, vivienda y varios etcéteras. Así, el paro parecía responder a intereses de los sectores conservadores que rechazan pagar impuestos. Creo fervientemente que cualquier ser humano tiene derecho a manifestar su descontento, sobre todo si es justificado. El problema es cuando los medios utilizados afectan más a la población y cuando el mensaje se tergiversa. ¿No les parece, señores dirigentes populares, que la etapa del conflicto armado ya pasó y ahora debieran ensayar formas pacíficas para manifestar su descontento?

Tomado de Prensa Libre www.prensalibre.com


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