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El sexo débil
Por Haroldo Shetemul - Guatemala, 9 de marzo de 2005

La lucha de las mujeres por lograr su respeto pleno y su derecho a la igualdad frente al hombre, no puede ser objeto de burlas.

AYER, MIENTRAS BUSCABA material para hacer un artículo sobre las mujeres, a propósito de celebrarse el 8 de marzo su día internacional, me topé con una página en la Internet del Frente Misógino de Liberación Machista (FMLM) que hace alardes de ingenio para ridiculizar al género femenino. Por ejemplo, sus creadores hacen comparaciones de la mujer con la cerveza, con un perro o muestran que supuestamente el cerebro femenino no tiene mayor uso. Y, por supuesto, la imagen femenina sale perdiendo. Es una página que se cree muy cómica, a la hora de plantearse como una alternativa varonil de quienes odian a las organizaciones feministas. Pero hay algo ahí que no parece muy normal: ¿quién o quiénes perderían su tiempo y su esfuerzo en construir una página electrónica con el único fin de desprestigiar a la mujer?

LA PÁGINA DE MARRAS puede pasar como un pasatiempo sin mayor trasfondo, tan solo para hacer reír a sus lectores. Sin embargo, creo que tras ese disfraz se esconde el machismo y la discriminación que sufren las mujeres. Si se quiere, es el lado amable de ese rechazo que ha llevado a cometer múltiples abusos y crímenes contra el sexo femenino. En realidad considero que se trata de una manifestación de machismo, entendido como un conjunto de actitudes y comportamientos contrarios a la dignidad de la mujer y que considera al hombre superior a aquélla. Algunos pueden decir que quizá exagero, pero creo que los chistes y demás bromas forman parte de un imaginario colectivo, y en este caso es necesario verlo en forma crítica.

ESA VISION NEGATIVA es la que ha mantenido a la mujer subyugada por el género masculino. Y que también la llevó a impulsar una serie de luchas cívicas que llevaron a la conmemoración del Día internacional de la mujer, que se celebró ayer. Si somos coherentes con una perspectiva contraria al machismo, los hombres no podemos continuar recreando esas estructuras conservadoras del poder patriarcal, que no son más que una forma de discriminación sexual. La cosificación de la mujer, su ubicación en la cocina y las limitaciones para su acceso al poder o tan sólo a una profesión, han sido parte de la historia de la Humanidad. No digamos lo que ocurre en Guatemala, donde la gran mayoría de mujeres, principalmente indígenas, no tienen los más mínimos satisfactores sociales y que sufren de la constante violencia intrafamiliar.

POR ELLO, CONSIDERO que la lucha de las mujeres por lograr su respeto pleno y su derecho a la igualdad frente al hombre, no puede ser objeto de burlas. En el imaginario colectivo persisten las visiones estereotipadas de cómo es el género femenino, por algo aún se le suele calificar de sexo débil. Las visiones paternalistas o de rechazo hacia la mujer son parte de ese contexto discriminador que ha hecho de la mujer un ser de segunda categoría. Aún más, puede esconder conflictos personales de los hombres que tratan de destruir la imagen de quien lo ha engendrado. Según el sociólogo estadounidense Michael S. Kimmel, el miedo a la homosexualidad puede llevar a algunos hombres a exagerar su masculinidad y rebajar a las mujeres, descalificándolas cotidianamente. El objetivo obvio: que otros hombres los vean lejos de la femeneidad. ¿Aló, FMLM?

KIMMEL SEÑALA que la definición hegemónica de virilidad es un hombre en el poder, un hombre con poder, y un hombre de poder. “Igualamos la masculinidad con ser fuerte, exitoso, capaz, confiable, y ostentando control. Las propias definiciones de virilidad desarrolladas en nuestra cultura perpetúan el poder de los hombres sobre otros, y de los hombres sobre las mujeres”, refiere el sociólogo. El objetivo, según este autor, es acumular los símbolos culturales que denotan virilidad y que se utilizan contra las mujeres para impedirles su inclusión en la vida pública y su confinamiento a la devaluada esfera privada en el hogar. Por ello, estimados lectores, además de amarlas, a las mujeres hay que respetarlas en igualdad de condiciones y no como objetos sexuales.

Fuente: Prensa Libre www.prensalibre.com


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