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Una concesión leonina
Por Haroldo Shetemul - Guatemala, 11 de mayo de 2005

Marhnos usufructúa la autopista Palín-Escuintla, producto de un oscuro contrato suscrito por el gobierno de Álvaro Arzú.

LA HISTORIA DE LA empresa mexicana Marhnos no fue igual en Costa Rica que en Guatemala. En el primer país se había hecho acreedora de una concesión para construir un tramo de 40 kilómetros de la carretera Panamericana, en 1997. Pasaron los años y la compañía no daba señales de iniciar la obra, hasta que el Gobierno costarricense investigó y logró determinar que Marhnos sencillamente no tenía dinero para construir el tramo carretero. Fue así como a fines de 1999 el Ministerio de Obras Públicas y Transportes de ese país dejó sin efecto la concesión. La citada compañía no había podido presentar garantías reales para el financiamiento de un crédito por US$19 millones que serían otorgados por el estatal Banco de Costa Rica y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

EN GUATEMALA, al contrario, por las mismas fechas le fue de maravillas, pese a que se repitió la historia de que no tenía fondos para construir nada. La ventaja en tierras chapinas es que el gobierno de Álvaro Arzú, concretamente el Ministerio de Comunicaciones, dirigido por Fritz García-Gallont, le sirvió la mesa sin que gastara un solo centavo. El 11 de septiembre de 1997 fue suscrito el contrato entre la Dirección General de Caminos y Marhnos para construir y concesionar por un período de 25 años la autopista Palín-Escuintla. Sin embargo, algo turbio estaba ya cocinado. El 5 de septiembre, apenas cinco días antes, el Diario de Centroamérica publicó el decreto 63-97 en el cual se contrataban varios préstamos para construcción de infraestructura vial, entre ellos uno por US$50 millones (unos Q300 millones) para construir el tramo vial CA-9 entre Palín y Escuintla.

ESE PRÉSTAMO, que tuvimos que pagar todos los guatemaltecos, sirvió para financiar la obra concesionada a Marhnos, así de sencillo. Posteriormente, el Gobierno guatemalteco le hizo otro gracioso regalo: los fondos de los primeros tres años de cobro del peaje sirvieron para que esa empresa mexicana construyera la ampliación de la autopista a Puerto Quetzal. ¿Ustedes creen, estimados lectores, que los funcionarios al servicio de Arzú actuaron por amor a la patria? Después de conocer tantos casos de corrupción, es claro que en la concesión a Marhnos hubo un asqueroso negocio similar al que ese mismo régimen hizo con la privatización de Telgua.

EL OBSEQUIOSO contrato señala que la empresa podrá incrementar el peaje cada seis meses y de cuyas ganancias únicamente aportará el uno por ciento de sus ganancias al Estado. Un informe del Ministerio de Comunicaciones, enviado al Congreso, señala que del año 2000 a marzo pasado, la compañía mexicana ha cobrado Q220.28 millones por concepto de peaje, de los cuales apenas Q1.97 millones le correspondieron a Guatemala. O, sea menos de Q2 millones recuperados de una inversión de Q300 millones. Al final de los 25 años concedidos, Marhnos habrá ganado cerca de Q5 mil millones de quetzales, lo cual habrá sido una excelente maniobra sin haber invertido un sólo len.

POR ESO ES URGENTE revisar el contrato suscrito con Marhnos para evitar que cada seis meses incremente leoninamente el precio del peaje, como si no se tratara de una autopista pagada con nuestros impuestos. Debe enderezarse una investigación para determinar las negociaciones turbias y procesar a los funcionarios responsables del gobierno de Arzú. Pero sobre todo es fundamental la revisión de la ley de concesiones que quiere aprobar el gobierno de Óscar Berger para evitar que se convierta en una autorización para hacer piñata los recursos nacionales. Es necesario recordar la cercanía e identificación entre este Gobierno y el corrupto régimen de Arzú.

Fuente: www.prensalibre.com


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