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Un negocio cuestionable
Por Haroldo Shetemul - Guatemala, 18 de mayo de 2005

El Congreso debe investigar si la concesión de la autopista Palín-Escuintla fue o no un negocio leonino.

EL PASADO MIÉRCOLES recibí una llamada telefónica de Fritz García-Gallont, para indicarme que no estaba de acuerdo con mi columna de ese día y que se refería a la concesión de la autopista Palín-Escuintla. Fritz fue ministro de Comunicaciones durante el gobierno de Álvaro Arzú y, por lo tanto, fue responsable de tal concesión a la empresa mexicana Marhnos. Me indicó que me enviaría una carta por correo electrónico, en la cual plantearía sus razones de por qué creía que yo no tenía razón, empero hasta el momento no he recibido ningún mensaje del ex funcionario. Por ello, ahora transcribo algunos puntos de lo que hablamos.

EN LA CONVERSACIÓN que tuvimos por teléfono, Fritz me dijo que, contrario a lo que yo definí como un negocio oscuro, él se sentía orgulloso de la concesión porque había sido beneficiosa para el país. Me indicó que Marhnos ganó la licitación porque ofrecía una tarifa baja para el peaje, aproximadamente Q7 por vehículo, mientras que otras pedían unos Q10. Asimismo, que en el contrato se estipuló que periódicamente se haría un ajuste en el pago del peaje por indexación o sea para que la empresa recuperara la pérdida del valor adquisitivo del quetzal. También me señaló que la empresa construyó los 42 kilómetros de la carretera a Puerto Quetzal y que también se comprometió al mantenimiento de la autopista durante los 25 años que durara la concesión, que incluía el recapeo cuando el asfalto se deteriore. Hasta aquí recuerdo lo que me dijo Fritz.

DESPUÉS DE HABLAR con el ex funcionario y ahora asesor de la municipalidad capitalina hice varias consultas a personas que conocen el problema, quienes me insistieron en que el negocio de la autopista Palín-Escuintla no favoreció al país, sino únicamente a la empresa Marhnos. Es más, el sólo hecho de que la compañía mexicana llegara a Guatemala sin un centavo, ya que el gobierno había invertido Q300 millones en la construcción de la autopista, determinaba un mal negocio. En mi artículo de la semana pasada señalaba que en Costa Rica a Marhnos le cancelaron la concesión para construir un tramo carretero de 40 kilómetros de la carretera Panamericana, en 1997, porque sencillamente no tenía dinero para hacerlo. La compañía no había podido presentar garantías reales para el financiamiento de un crédito por US$19 millones que serían otorgados por el estatal Banco de Costa Rica y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). En cambio, en Guatemala fue el Estado el que construyó la autopista y luego se la dio a esa empresa mexicana para administrarla. ¿Qué ganó el país?

CALIFIQUÉ LA CONCESIÓN de leonina, porque en el contrato se estipuló que al Estado guatemalteco únicamente le correspondería el uno por ciento de los ingresos que obtuviera Marhnos, de una carretera construida precisamente por el Estado. ¿Cuál es la ganancia para Guatemala? Por ello dije y lo sostengo que es necesario hacer una revisión del contrato porque no es posible que se mantenga un contrato lesivo para los intereses del país. Un informe del Ministerio de Comunicaciones, enviado al Congreso, señala que del año 2000 a marzo pasado, la compañía mexicana ha cobrado Q220.28 millones por concepto de peaje, de los cuales apenas Q1.97 millones le correspondieron a Guatemala. O, sea menos de Q2 millones recuperados de una inversión de Q300 millones.

LE AGRADEZCO A FRITZ por su telefonema y la explicación que me proporcionó, pero la realidad es diferente, según sea el ángulo desde el cual se mire. Creo que él mismo estaría interesado en una investigación que efectúe el Congreso de la República para determinar si fue o no un negocio turbio la concesión de la autopista Palín-Escuintla. Faltará ver si a los señores diputados les interesa despejar las dudas en torno a esa concesión.

Fuente: www.prensalibre.com


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