Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Privilegios militares
Por Haroldo Shetemul - Guatemala, 15 de junio de 2005

Al presidente Berger le faltaron pantalones para decidir el uso de un hospital del Estado, como lo es el Centro Médico Militar, en detrimento de la PNC.

EL ACTUAL CENTRO Médico Militar, conocido también como hospital militar, surgió de una visión catastrofista. En los años setenta, cuando los conflictos armados se extendían por tres países de Centroamérica: Guatemala, El Salvador y Honduras, el gobierno militar de Kjell Laugerud García tuvo la genial idea de construir un hospital castrense regional. Eran los tiempos en que el Ejército Nacional decidía en la mayoría de órdenes de la administración pública y ese capricho de hacer un gigantesco complejo hospitalario no podía dejar de cumplirse. Los jefes castrenses veían al área centroamericana incendiada en conflictos armados y miles de oficiales y soldados heridos serían los pacientes del elefante blanco.

EL COLOSO DE 60 mil metros cuadrados de construcción le costó al Estado Q500 millones, los cuales fueron extraídos en partidas del presupuesto del Ministerio de la Defensa, durante 17 años. El único inconveniente fue que poco después de ser inaugurado, El Salvador y Guatemala iniciaron sus respectivos procesos pacificadores y dieron al traste con la idea de un hospital regional para atender a los múltiples heridos de guerra. El golpe de gracia lo recibió el 29 de diciembre de 1996 cuando fue suscrito el acuerdo final de paz en nuestro país y el conflicto armado se convirtió en historia pasada. La razón de la enorme inversión estatal para habilitar ese centro médico, con el equipo más moderno y sofisticado, se vino al suelo.

EN LA ÚLTIMA DÉCADA, el Centro Médico Militar se quedó con sus 640 camas casi sin usar. El conflicto armado ya no existe, por lo que ha tenido que adecuarse a las necesidades de pacientes civiles. Se sabe que apenas logra ocupar un promedio de entre 120 a 150 camas cada mes y su número de personal, 970, es mayor que el número de pacientes que atiende cada día. Para su mantenimiento, el Ministerio de la Defensa destina Q500 mil mensuales, recibe aportes de los militares y vende sus servicios médicos. De esa cuenta no era mala idea que este hospital pasara a ser compartido con la Policía Nacional Civil (PNC) que no cuenta con un centro médico apropiado para el número de sus miembros.

SI BIEN YA NO HAY enfrentamiento armado de carácter político-ideológico, ahora el país libra otra guerra. Según reportes de la PNC, en los primeros cinco meses del año se han registrado 3,595 muertes, lo cual da una idea del poder de la delincuencia y la necesidad de fortalecer a las fuerzas de seguridad. Este nuevo conflicto contra el crimen requiere de una buena atención médica de los agentes, porque ellos sí están en pleno combate y no como los militares que ahora sólo se rascan la panza. Según el vicepresidente Eduardo Stein, el acuerdo le hubiera significado al Centro Médico Militar ocupar unas 500 camas cada mes, o sea el 78 por ciento de su capacidad, con lo que hubiera cumplido con su razón de ser.

SIN EMBARGO, al presidente Óscar Berger le faltaron pantalones para tomar la decisión sobre un hospital del Estado, porque fue construido con fondos del Estado. El mandatario flaqueó ante un grupito de militares que creen que ese centro es propiedad de ellos y que aún quieren mantener los privilegios que tenían durante el conflicto armado, cuando hacían lo que les venía en gana. Además, cómo se van a mezclar ellos, los militares gloriosos, con esos policías shumos, guácalas. Según mi entender, el Gobierno no sólo debería cambiarle el nombre al hospital militar y convertirlo en Centro Médico de la PNC, sino que debe disolver el Ejército porque no sirve para nada. El presupuesto que ahora se utiliza para mantener una estructura castrense obsoleta debería servir para crear nuevas plazas de policías civiles. El único problema es que no tenemos un presidente que tome decisiones firmes.

Fuente: www.prensalibre.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.