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Pinochet, el ladrón
Por Haroldo Shetemul - Guatemala, 24 de agosto de 2005

El dictador chileno abrió 125 cuentas para tratar de ocultar más de US$28 millones obtenidos de la corrupción.

“ESTE ES UN GOBIERNO honorable. Por eso es que el pueblo chileno nos apoya. Y cuando yo tenga que irme, llegaré hasta la notaría y retiraré mi sobre con mis haberes, nada más. Incluso, a lo mejor me voy con menos de lo que tenía cuando asumí este cargo”. Esas fueron las palabras del general Augusto Pinochet, publicadas el 13 de septiembre de 1975 en el diario chileno Las Últimas Noticias. Habían pasado dos años desde que el Ejército le diera el golpe de Estado al presidente Salvador Allende, y Chile se encontraba en la oscuridad de la mayor represión que haya experimentado. En ese entonces, la derecha decía que Pinochet quizá gobernaba con mano dura, quizá se le iba la mano con los izquierdistas, pero era un militar honesto, incapaz de poner la mano sobre un centavo del erario. Era la leyenda del hombre fuerte que gobernó ese país durante 17 años.

HOY, POR SUPUESTO, poco tendrán que decir quienes defendían a capa y espada a Pinochet. Durante mucho tiempo se llegó a decir que no importaban los medios empleados para alcanzar el milagro económico impulsado por los Chicago Boys en el país austral. Pinochet era el héroe, además de ser honrado. Empero, la vida da vueltas y, en una de ellas, comenzó a soltarle el hilo de su decencia, en particular con las revelaciones de un informe de la Subcomisión de Investigaciones del Senado de Estados Unidos. De acuerdo con el informe estadounidense, Pinochet se había especializado en la apertura de 125 cuentas bancarias o depósitos en al menos siete instituciones basadas o representadas en Estados Unidos, lo cual le llevó a amasar una fortuna de unos US$28 millones (más de Q200 millones). El informe indica que las cuentas fueron abiertas por el general chileno, por miembros de su familia y por jefes castrenses de su confianza.

LA PRINCIPAL RELACIÓN la mantuvo con el Riggs Bank, con el que tuvo vínculos por más de 25 años. “La investigación del subcomité ha determinado que Riggs Bank actuó por largo tiempo como banquero personal del Sr. Pinochet y que deliberadamente le ayudó en la tarea de ocultar y trasladar sus fondos cuando éste estaba sujeto a investigación y bajo orden judicial internacional de congelar sus bienes”, refiere. En ese banco, varios militares chilenos tenían depósitos abiertos que sirvieron para trasladar US$1.7 millones a las cuentas de Pinochet. El senador estadounidense Carl Levin, jefe del subcomité investigador, informó de que Pinochet utilizó 11 nombres supuestos para burlar los controles del sistema bancario estadounidense.

PERO EL RIGGS no fue el único banco. El informe del Senado indica que también participaron el Citigroup, empresa madre del Citibank, y el Bank of America. Por ejemplo, en las oficinas del Citigroup en Nueva York y Miami el ex jefe de Estado y su familia tenían 60 cuentas bancarias. Sin embargo, aún están pendientes informes sobre los depósitos que tenía en Argentina, Islas Caimán, Bahamas, Chile, Suiza y el Reino Unido, las cuales, según Citigroup, no pueden ser dadas a conocer “por secreto bancario”. La investigación también incluye al portugués Banco Spirito Santo, al español Atlántico y el Coutts and Co. International.

PESE A TODO, a Pinochet y su familia apenas les han llegado juicios por evasión de impuestos. Esa fue la razón de que su esposa, Lucía Hiriart y su hijo, Marco Antonio, hayan sido detenidos y sometidos a juicio por complicidad en el fraude tributario. Hiriart quedó en libertad condicional previo pago de una fianza, en tanto que Pinochet fue despojado de su inmunidad como ex gobernante hace dos meses en este caso por la Corte de Apelaciones, resolución que debe ser ratificada o revocada por la Corte Suprema chilena. De esta forma cae por su propio peso la imagen de un dictador que no pudo sostener su palabra empeñada en 1975 y se convirtió en un simple delincuente, un ladrón de los fondos del Estado chileno.

Fuente: www.prensalibre.com


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