Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

El Che en la vitrina
Por Haroldo Shetemul - Guatemala, 5 de octubre de 2005

Un producto comercial tan versátil que permite engordar los bolsillos de la derecha y la izquierda.

¿QUÉ QUEDA de Ernesto Rafael Guevara de la Serna, conocido más como Che Guevara? En términos de ideas, quizá unos cuantos izquierdistas que aún suspiran con la imagen y leen o ven el Diario de este revolucionario, asesinado en Bolivia, el 8 de octubre de 1967. Como dijera ese guerrillero, todo cambia, todo se transforma, incluso su misma iconografía y utilidad. Si bien sus ideas no modificaron el mundo, él se ha convertido en un fabuloso boom para la mercadotecnia. Ahora la fotografía que le tomara Alberto Korda, en 1960, adorna las botellas de la Che Cola que en Francia ha entrado a disputarle el mercado, entre otras bebidas, a la Coca Cola, una de las marcas emblemáticas de ese capitalismo al que tanto odió, pero al que ahora sirve muy bien.

EL ROSTRO del Che se puede ver en más de 20 mil botellas diarias de cola. Irreverente o no, esa representación me genera un contraste con mis vivencias de infancia, cuando el nombre o la foto de ese revolucionario era un tabú, algo prohibido. Recuerdo que pocos días después de su muerte, los insurgentes chapines gustaban de distribuir volantes con la imagen del Che, junto con proclamas en contra del gobierno de Méndez Montenegro. En alguna ocasión recogí uno de esos volantes esparcidos en las calles y rápido los escondía en las bolsas de mi pantalón. Tal propaganda debía leerse encerrado en el baño o detrás de la casa, porque era peligroso que algún oreja observara tamaña muestra de subversión. Guevara era lo clandestino y la contracultura. Iba muy a tono con la juventud de esa época que buscaba identificarse con un ideal de cambio.

ERAN AÑOS en los cuales el Diario del Che en Bolivia inspiraba a decenas de adolescentes a incorporarse a la insurgencia y el librito bastante gastado circulaba de mano en mano entre estudiantes de educación media de forma clandestina, pese a que en la vieja librería Ideas, de la 9ª avenida, se podía encontrar más de algún ejemplar barato. Fue tanto el culto a su personalidad que el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) lo convirtió en su símbolo de lucha, con estrellas amarillas a su alrededor. Pero los tiempos cambian, cayó el muro de Berlín, el foquismo fue un experimento sangriento inútil y el socialismo aún se encuentra en una crisis de la que no ha salido en casi dos décadas.

EL CHE YA NO es revolución ni cambio. Ahora igual lo luce Carlos Santana en una playera, Mike Tyson lo tiene en un tatuaje bajo la tetilla izquierda o una chica fresa lo lleva en una nalga. El Che es cool. Ese rostro hermético, cuya boina con una estrella amarilla se fusiona con la melena desordenada, se ha reinventado dentro del capitalismo. Ya no tanto de la mano de sus ideas incendiarias, sino como un objeto de consumo masivo que ya no combina con fusiles o textos de marxismo, sino con colores fluorescentes, música rap, un jeans Levi Strauss, calzoncillos Tommy Hilfinger y tenis Nike. El Che entró de lleno en la posmodernidad como parte de la cultura kitsch, o sea la esencia del mal gusto.

PERO NO SÓLO los capitalistas hacen negocios con el Che, también lo hacen los izquierdosos. Para muestra un botón: usted puede ingresar a la página www.thechestore.com que, con el lema for all your revolutionary needs (para todas tus necesidades revolucionarias), le ofrece playeras, tazas, prendedores, cuadros y cuanta parafernalia se les ocurra para vender una misma imagen, la foto de Korda. Esta tienda electrónica incluso se precia de tener un Che Clearance en el que una banda para la cabeza con la leyenda Resist oppression, cien por ciento algodón, está rebajada de US7.49 a sólo US4.95, o la T-shirt con el lema “Viva la revolución” que costaba $US23.99 ahora está en oferta de quemazón a $US14.99. En fin, el Che bien pudo ser un producto de Andy Warhol, pero ahora es sólo una imagen mercantil tan versátil que permite engordar los bolsillos de la derecha y la izquierda.

Fuente: www.prensalibre.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.