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Un recurso agotable
Por Haroldo Shetemul - Guatemala, 8 de octubre de 2005

Mientras más se tarden en regular el agua, ésta escaseará para mayor número de personas

El agua, ese recurso que creíamos inago- table, se puede acabar. Por la falta de una regulación legal, se multiplican los pozos en las áreas urbanas y conurbanas, lo cual afecta el manto freático y a la larga nos depara un futuro sin el vital líquido. No digamos los cristalinos ríos y lagos que antaño eran orgullo nacional, hoy están convertidos en focos de contaminación.

Guatemala tiene una disponibilidad de agua de 84 mil 991 metros cúbicos, pero la cantidad contaminada por descargas es de 33 mil 996 millones de metros cúbicos. Los residuos industriales, de aguas servidas y de fertilizantes van a parar a estos cuerpos de agua, con lo que se convierten en casi pantanos, como el lamentable caso del lago de Amatitlán y el camino que lleva el de Atitlán.

La falta de agua también puede ser foco de conflictos. Por ejemplo, a finales de agosto pasado los vecinos de varios caseríos de San Andrés Sajcabajá, Quiché, denunciaron que los vecinos de Buena Vista y Catoyac, del mismo municipio, habían desviado el río Las Casas.

Otro tanto ocurrió con el diputado Abel Sandoval acusado de robarse el río Las Marías cuando era alcalde de Oratorio, Santa Rosa. ¿Por qué ocurre ese desmadre con un recurso tan vital para la vida? Sencillamente porque no hay nada ni nadie que lo regule. Como buenos guatemaltecos, nos parece mejor que nadie tenga autoridad sobre el caso para que podamos hacer micos y pericos con el agua.

Los violentos incidentes ocurridos en Totonicapán, donde un grupo de pobladores manifestó su rechazo a la aprobación de la ley de aguas, dejan ver en su máxima expresión cómo se pueden anteponer intereses personales y locales a uno nacional. El fantasma de la privatización sirvió de pretexto para retrasar la aprobación de esa ley que vendría a poner orden en la materia.

Quizá el único argumento válido de los inconformes sea que no ha habido una discusión seria y efectiva con la población y que los diputados pretendían pasar el cuerpo legal sin efectuar las consultas respectivas con los afectados. Además, la nueva legislación debe tomar en cuenta las particularidades de cada región del país donde haya iniciativas para la conservación y regulación del vital líquido.

Mientras más se tarden en regular el agua, ésta escaseará para un mayor número de personas. Si hoy tenemos agua, algunos más racionada que otros, en diez o quince años nos vamos a pelear por un tonel de ese líquido. Es prioritario que se apruebe la legislación respectiva para que se regule su uso. El tratamiento de las aguas negras, su utilización industrial, minero o agrícola, y la protección de la capa freática, pasan necesariamente porque exista un cuerpo legal que garantice su continuidad en el futuro.

Fuente: www.prensalibre.com


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